- Izquierda Nacional
- Publicado el 09/12/1971
¿Qué es el Frente de Izquierda Popular?*
1. Militantes de diversos orígenes políticos y jóvenes de la nueva generación sin compromiso con el pasado han resuelto echar las bases del FRENTE DE IZQUIERDA POPULAR, ante la crisis que conmueve al país.
2. El F.I.P. se constituye a partir de la convicción de que en los países semicoloniales o dependientes de la influencia imperialista extranjera, la lucha contra esa influencia se ha dado siempre y debe darse bajo la forma de un Frente Nacional Antiimperialista.
3. Así ocurrió con el yrigoyenismo en 1916 y 1928 y con el peronismo en 1946 y 1952. Ambos movimientos representaron la voluntad de clases sociales diferentes interesadas en la independencia nacional. En el contenido de esa lucha, más allá de sus errores o limitaciones, residió la progresividad histórica de ambos movimientos nacionales, cuya significación positiva el FRENTE DE IZQUIERDA POPULAR reivindica.
4. Pero si el yrigoyenismo representaba el nacionalismo agrario y de las clases medias así como el peronismo la alianza del Ejército con la clase obrera para construir un país capitalista autónomo, es preciso decir une dichos movimientos fueron derrotados por las mismas fuerzas oligárquicas que mantienen a la Argentina de hoy en el estancamiento y la crisis.
5. Esas fuerzas fueron y son tan poderosas que a lo largo de setenta y un años del siglo veinte el pueblo argentino ha podido elegir sus representantes en elecciones libres sólo en cinco oportunidades: en 1916, 1922, 1928, 1946 y 1952. Los argentinos han soportado en lo que va del siglo dieciocho presidentes fraudulentos o “de facto” y únicamente han podido elegir a tres mandatario democráticamente: Yrigoyen, Alvear y Perón. Este simple hecho revela que es preciso hacer una revolución de las mayorías nacionales que ponga fin a esta burla.
6. La experiencia histórica indica, por consiguiente, que un nuevo movimiento nacional sólo podrá emancipar a la Argentina si es capaz de despojar a la oligarquía terrateniente y a sus aliados extranjeros de su base social y sólo si es capaz de enarbolar las banderas patrióticas del yrigoyenismo y del peronismo añadiéndole la bandera del socailismo.
7. La fuerza de la oligarquía residió en la propiedad monopólica del suelo de la pampa húmeda, en la red bancaria y comercial de los grandes intermediarios, en la propiedad de los medios de información y en el poder mundial de sus aliados extranjeros. El F.I.P. propone eliminar ese poder y contribuir a que el pueblo argentino asuma en plenitud su soberanía política y económica.
8. La actual convocatoria a elecciones no ha brotado espontáneamente en el seno de la llamada “revolución argentina”. Por el contrario, es un acto que desconoce justamente uno de los principios esenciales de dicha “revolución”. El golpe palaciego de 1966 se proponía, como lo reiteraron hasta el cansancio sus dos primeros presidentes, postergar “sine die” una decisión electoral. El cambio de actitud, que costó su cargo a los señores Onganía y Levingston, obedeció a la indignada protesta de los pueblos de provincia cuyos levantamientos entre 1969 y 1970 condujeron al país a los límites de la guerra civil. Estos levantamientos constituían la respuesta popular a las medidas económicas de Krieger Vasena y a la violación de la voluntad popular que se manifestó a través de todos los gobiernos sucedidos desde 1955. La violencia de tales conmociones originó un viraje en las Fuerzas Armadas y la aparición del gobierno Lanusse. El peligro del socialismo las obligó a un planteo electoral.
9. Pero esta misma convocatoria a elecciones es acogida con profunda desconfianza por los argentinos. Pues la creación de la Hora del Pueblo, que recoge los frutos de las movilizaciones populares sin haberlas promovido, supone un acuerdo entre dirigentes cuyos términos el país desconoce. Del mismo modo, el Encuentro de los Argentinos es una simple máscara del Partido Comunista, que aparece definitivamente incapaz de romper con su pasado cipayo. La oposición liberal-oligárquica “de izquierda” encuentra su eje nucleador en el ENA, inspirado y dirigido por el P.C. Toda su tradición política procede de la matriz semicolonial agropecuaria que modeló la conciencia de la vieja clase media argentina en la época de oro de la oligarquía. Su antiperonismo y justificación de la Unión Democrática de 1946, son irreductibles. La fórmula de “amplia coalición” remite la soberanía popular al conglomerado de fuerzas irrepresentativas, con el peronismo en todo caso como “una más”. Distorsiona así el problema decisivo de la soberanía popular efectiva sin fraudes ni proscripciones.
10. Es por tales razones que el FRENTE DE IZQUIERDA POPULAR se propone constituir un movimiento no partidario con el propósito:
a) Concurrir a elecciones en el caso en que éstas se realicen en condiciones que aseguren la voluntad de las mayorías nacionales.
b) Construir un eje político de combate que, con elecciones o sin ellas, se convierta en el principal factor de movilización revolucionaria para destruir a la oligarquía, llevar al pueblo al poder y abrir el camino hacia un socialismo criollo, nacional, popular y latinoamericano.
11. Si en el curso de la lucha próxima el peronismo logra imponer el nombre de su jefe para candidato a presidente, el F.I.P. apoyaría tal candidatura, reservando para los militantes del F.I.P. las restantes nominaciones con el objeto de marcar de tal manera la voluntad de no desunir una salida nacional, en el momento en que las masas populares se agrupan detrás de Perón, y al mismo tiempo, de indicar categóricamente las divergencias estratégicas con el peronismo, en la lucha final del F.I.P. por el programa socialista.
En el caso de que en tales supuestas elecciones el nombre de Perón no sea propuesto, o sea retirado por cualquier causa, el F.I.P. discutirá en un Congreso el criterio que adoptarán sus fuerzas en la emergencia. El F.I.P. se considera el ala izquierda de la Revolución Nacional, pero sus decisiones no están sujetas a la orientación dictada por la conducción del peronismo sino a las necesidades supremas de la revolución y de la patria.
l2. La crisis de la democracia argentina emana directamente de la crisis de la estructura oligárquica-semicolonial, que sólo sobrevive apelando a la violencia y al fraude. La lucha por el socialismo emerge de la descomposición del viejo orden de explotación y se asienta primordialmente sobre el desarrollo de la conciencia, organización y actividad política de la clase trabajadora, en defensa de sus intereses específicos y como vanguardia de las grandes mayorías nacionales en lucha por la emancipación, la soberanía y la justicia social.
12. El F.I.P. propone a los trabajadores de la ciudad y la campaña, estudiantes, profesionales e intelectuales de la Argentina semicolonial la lucha por la democracia política, el nacionalismo económico, la planificación socialista y el gobierno obrero y popular. Es la síntesis de las viejas divisas del yrigoyenismo y del peronismo, en la época del triunfo mundial del socialismo, son las banderas para que nuestro país resurja de la parálisis, la decepsión y la crisis que lo consume, es el llamado a la lucha, a la esperanza y a la victoria de la nueva Argentina emancipada.
Buenos Aires, 9 de diciembre de 1971.
Aparecido en revista Izquierda Nacional, número 19, enero de 1972.
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