• El FIP y el Golpe de Estado de 1976Izquierda Popular
  • Publicado el 20/03/1976
Plan Mondelli: ¿quién debe pagar la crisis del país?

Propuesta del FIP

Izquierda Popular, el órgano del FIP dirigido por Jorge E. Spilimbergo, cerró su edición número 62 el sábado 20 de marzo de 1976. Salió a la calle dos días después. Fue el último número de una publicación que había aparecido, con frecuencia quincenal o semanal, durante más de cuatro años. La declaración que transcribimos a continuación apareció en este último número de Izquierda Popular, y refleja la línea política de un partido que no sólo combatía la conspiración golpista de los militares gorilas y sus cómplices civiles, sino también la política capituladora del gobierno de Isabel.

Nuestra patria vive momentos decisivos: la reacción oligárquica e imperialista se ha lanzado a una ofensiva total con el objetivo de destruir el proceso de la soberanía popular duramente conquistada después de 18 años de luchas. No otro es el significado de los paros empresarios, los aprestos conspirativos y las proclamas golpistas de los viejos partidos y la prensa gorda de Buenos Aires, los intentos de las minorías parlamentarias de reemplazar al pueblo por mecanismos “institucionales” como la Asamblea Legislativa, los reclamos de Rojas, Manrique o Alsogaray enderezados contra la “tiranía sindical” y “las empresas estatizadas”, o los gruñidos gorilas de ciertos mandos castrenses como el almirante Lambruschini que resucitan en sus discursos la división medieval entre “nobles y plebeyos”.

Tales manifestaciones de la ofensiva contrarrevolucionaria son alentadas por las vacilaciones y los errores del oficialismo y las graves desviaciones del círculo reaccionario que se ha apoderado de puntos clave de la estructura del gobierno y que ahora intenta asestar sobre la economía popular los efectos del Plan Mondelli, así como hace 9 meses descargó sobre el país la agresión del Plan Rodrigo.

El progresivo abandono del cauce de la Revolución Nacional que Perón encarnó hasta su muerte ha traído como consecuencia el debilitamiento del gobierno y el simétrico fortalecimiento de los enemigos del pueblo argentino. El archivo del proyecto de Ley Agraria no logró calmar la embestida de los parásitos de la Sociedad Rural y de CARBAP; por el contrario, los ensoberbeció y se lanzaron con mayor impunidad a combatir al gobierno y a reclamar mayores privilegios.

La falta de aplicación enérgica de la Ley de Abastecimiento y de mecanismos drásticos de control de precios no atemperaron los reclamos de los monopolios que conducen APEGE; por el contrario, los convencieron de que era fácil luchar contra un gobierno que retrocede y no se defiende, y así lanzaron el lock out golpista de hace pocas semanas, mientras la carrera de los precios no se detenía y el sabotaje económico sin castigo continuaba.

Cuando la clase trabajadora desplazó con sus movilizaciones a Rodrigo y su Plan, el FIP propuso a la CGT la adopción de un programa económico de emergencia que atacara los núcleos centrales de la crisis y se convirtiese en el punto de partida de una recuperación del rumbo nacional y revolucionario. Señalamos entonces que de no avanzar en ese sentido, las fuerzas reaccionarias de dentro y fuera del gobierno desplazadas por la acción de los trabajadores recuperarían el terreno perdido y su nueva embestida sería aún más grave.

La política económica llevada adelante desde entonces, limitada por las indecisiones de la conducción sindical y por los obstáculos que el círculo reaccionario puso en su camino, fue insuficiente. Reducida a un tibio nacionalismo defensivo, se mostró capaz de garantizar el pleno empleo durante algunos meses “administrando la crisis”, es decir, postergando la hora de la verdad. Esa hora ha llegado y en este momento la ofensiva oligárquica e imperialista no puede ser detenida apelando a los recursos que ya han fracasado.

El gobierno, ante ese avance de la reacción, sólo atina a través de Mondelli a capitular ante los reclamos de la Sociedad Rural, la CARBAP, la APEGE, las empresas imperialistas y los viejos partidos. El Plan Mondelli intenta, como recurso para detener esa ofensiva y la amenaza del golpe de Estado, suplantar a la reacción llevando adelante su programa. Por ese camino, el golpe no se detiene, se acelera.

Pero, por lo demás, un plan económico basado en atar el país a los usureros internacionales del FMI, en desnacionalizar empresas, provocar la recesión, postergar las inversiones productivas, liquidar toda forma eficaz de control de precios y hacer caer el peso de la crisis sobre los asalariados, puede bien ser el programa de la oligarquía, pero no podrá ser aplicado por un gobierno que surgió de la voluntad de siete millones de argentinos sin que las grandes mayorías que lo votaron se rebelen contra los responsables de semejante vaciamiento político.

Ese plan nada tiene que ver con la herencia de un movimiento popular que encarnó banderas de nacionalismo económico y justicia social y que ha contado por eso, durante tres décadas, con el apoyo de los trabajadores y el pueblo.

Si Mondelli y el círculo reaccionario prevalecen, su capitulación no será acompañada por la clase obrera. El FIP, la Izquierda Nacional y Popular unida durante treinta años a los combates, las derrotas y las victorias de la clase trabajadora y las grandes mayorías, no renuncia tampoco a las banderas de la independencia, la soberanía y la justicia social que han sido los objetivos de lucha de millones de hombres y mujeres de nuestra patria.

En nombre de esas banderas, el FIP llama a los trabajadores a resistir el Plan Mondelli y a combatir la conspiración golpista de la oligarquía y el imperialismo. A luchar contra la camarilla reaccionaria que allana el camino a esa conspiración. A defender la soberanía popular en peligro, así como las conquistas sociales (Ley de Contrato de Trabajo, paritarias, Instituto de las Remuneraciones, control de precios y abastecimiento, etc.) que la reacción de adentro y fuera del gobierno quiere abolir.

El FIP llama a defender las banderas y la tradición del 17 de octubre, a retomar y profundizar, con la fuerza de los trabajadores, la Revolución Nacional que Perón encarnó hasta su muerte, abriendo el camino a un socialismo de los argentinos para los argentinos. Como en cada momento crucial, sólo la movilización popular puede salvar al país y a la Revolución Nacional.

Junta Nacional - Frente de Izquierda Popular (FIP)

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