- Lucha Obrera
- Publicado el 01/06/1969
Las lecciones de la lucha*
1) El gobierno es una tiranía oligárquica en guerra contra el pueblo y utiliza sus fuerzas como tropas de ocupación.
2) Que es repudiado por el 90 por ciento de los argentinos.
3) Que su política es la del entreguismo oligárquico practicado por todos los regímenes desde 1955, más la congelación de salarios. Las leves concesiones democráticas que otorgaron aquellos regímenes suponía cierta flexibilidad en materia de ingresos nominales para las clases populares. Pero esa flexibilidad, en el marco de una política general entreguista y oligárquica, no podía sino conducir a una inflación monetaria combinada con contracción económica.
4) El paso a la congelación de salarios y a la “racionalización” del Plan Krierger Vasena obliga inexorablemente a suprimir todo resquicio democrático. Hay un vínculo indisoluble entre la conducción política y la conducción económica del Régimen. Una y otra, operando sobre el grueso de los argentinos, determinaron una nueva alineación de las fuerzas.
5) Se ha consumado en forma definitiva la ruptura de la pequeña burguesía democrática con la oligarquía, y el primer paso para su alianza con el proletariado. Por vez primera, el bloque oligárquico-imperialista aparece aislado y contrapuesto a la sociedad argentina en su conjunto.
6) Este desplazamiento de las clases medias se ha producido sin sus direcciones políticas tradicionales, que han perdido así toda representatividad. La pequeña burguesía hace suya la consigna de soberanía popular efectiva, sin fraudes ni proscripciones.
7) La tiranía oligárquica creyó posible, por el empleo compacto de la fuerza, bloquear los cauces de la protesta popular: intimidación e intervenciones sindicales, ilegalidad del movimiento estudiantil, leyes represivas, etc. Pero la sofocación mecánica de los antagonismos no conduce a su desaparición real. Un “incidente” sectorial se generaliza hasta incendiar el país entero. El bloqueo de los caminos previsibles sólo desplaza el estallido hacia situaciones imprevistas.
8) El nexo entre la implacable conducción económica y la tiranía política priva de toda flexibilidad y aptitud de concesión al gobierno oligárquico, que en todos los niveles responde torpe y brutalmente, soliviantando la conciencia moral del pueblo en su conjunto.
9) Las banderas democráticas, encuadradas en la lucha por la soberanía popular efectiva, constituyen la síntesis movilizadora por excelencia. Son la placenta en cuyo seno se produce la unión de los trabajadores y la pequeña burguesía.
10) Los obreros y la pequeña burguesía urbana son las clases fundamentales de la revolución argentina, cuyo escenario principal se encuentra en las ciudades.
11) Es posible, sobre la base de una amplia y espontánea movilización popular existente, reflejo de un estado de espíritu de furia, indignación y premiosas necesidades, enfrentar y rechazar la represión contra las movilizaciones pacíficas de obreros, estudiantes y otros sectores ciudadanos.
12) La violencia, planteada abstractamente, es decir, separada de la movilización popular, es estéril. La violencia, como expresión misma del pueblo en movimiento y como respuesta a una situación de violencia oligárquica y a actos concretos de violencia física represiva, es la fuerza modificadora fundamental de nuestra sociedad en crisis.
13) Las victorias sobre las fuerzas policiales poderosamente armadas que manifestantes inermes lograron en Rosario, Tucumán, Salta y Córdoba, son un hecho sin precedentes en nuestro país. Esas victorias fueron posibles, no sólo por el heroísmo sin límites de los jóvenes obreros y estudiantes, sino también por el apoyo material y moral de toda la población sin excepciones, barrio por barrio, calle por calle.
14) La lucha pre-insurreccional de Córdoba se elevó a un nivel cualitativamente superior que la de Rosario, Tucumán, Salta, Corrientes y Resistencia. Al pasarse a un nuevo nivel, se operó resueltamente un desplazamiento de la vanguardia, de los estudiantes a la clase trabajadora. El proletariado es la espina dorsal, y debe ser la cabeza de la revolución popular argentina.
15) El Córdoba se tocó el límite de posibilidades para una movilización espontánea y general de la población, que convirtió a la ciudad en un tembladeral táctico para las fuerzas represivas. La ausencia de un comando centralizador, de una organización revolucionaria preexistente, impidió que la victoria táctica se convirtiera en una victoria estratégica, enfrentando política y materialmente la ocupación militar y atrayendo a un sector de las fuerzas armadas al bando del pueblo.
16) La creación de esta cabeza dirigente se da en el doble plano político y militar. En el plano político supone el surgimiento de formas directas y revolucionarias de representación popular, es decir, la constitución de Juntas locales integradas por el voto de los trabajadores, estudiantes y demás sectores en lucha contra la tiranía oligárquica.
17) La creación de esta cabeza dirigente se da también el doble plano de la constitución, coordinación y fortalecimiento de las organizaciones de masas, representativas de los diversos sectores sociales en lucha contra la tiranía oligárquica, y de la organización militante de la vanguardia revolucionaria del proletariado bajo las banderas del socialismo nacional y la unidad de América Latina.
El siguiente artículo fue publicado en la edición de Lucha Obrera de junio de 1969, a pocos días del levantamiento popular conocido como el Cordobazo.


