- El FIP y el Golpe de Estado de 1976Izquierda Popular
- Publicado el 01/01/1976
La complicidad de los partidos oligárquicos
El golpe del 24 de marzo de 1976, cuyo ensayo general fue el levantamiento de la Aeronáutica en diciembre de 1975, contó con la complicidad y hasta el apoyo abierto del conjunto de la partidocracia gorila y demoliberal. En la siguiente nota, aparecida en Izquierda Popular N° 58, 1° quincena de enero de 1976, se denuncia esa complicidad.
La crisis militar de fin de año arroja nueva luz sobre la actitud del FIP denunciando a principios de diciembre la orquestación de un nuevo golpe. De esta denuncia se hizo eco la prensa del interior del país, aunque fue silenciada por la gran prensa porteña, para la cual (por razones que nos honran) “el FIP no existe”. Nuestra actitud corroboraba la asumida en la multipartidaria de septiembre cuando la crisis Numa Laplane. Al sostener la investidura presidencial cuestionada, impugnábamos la hipocresía de quienes hablan de la “institucionalización” olvidando la soberanía popular. Los errores (que hemos marcado sin tapujos) de Isabel Perón son el pretexto de su cuestionamiento por los golpistas civiles y militares a quienes en realidad interesa una restauración oligárquica, lisa y llana, bajo la forma de una dictadura abierta o de una república vaciada de representatividad. En ocasión de la nueva crisis, el sistema de los partidos oligárquicos ha insistido en su perfidia, poniéndose a la cola de la conspiración franca o “institucionalizada”.
“La esperanza lejana de que las autoridades recapaciten sobre sus errores ha llevado a las otras dos fuerzas armadas a conceder un nuevo margen para que demuestre la posibilidad milagrosa de recuperación institucional”, expresa (no sin decepción) el Partido Federal de Francisco Manrique. Por su parte, el Partido Demócrata Progresista (aliado de Manrique en las elecciones de 1973) apuntaba directamente a la renuncia de Isabel: “Nadie tiene derecho a anteponer su propia persona, aunque se trate de la misma presidente de la República”.
Las ratas que huyen
Una de las razones por las que el FIP rechazó en diciembre de 1972 el ofrecimiento formulado por el general Perón de entrar al Frejuli, fue el carácter dudoso y la filiación gorila de los aliados elegidos por el jefe nacional. La otra, que el Frejuli nacía renunciando a movilizar por la candidatura de Perón. Estos singulares aliados han mostrado la hilacha en el momento decisivo.
El MID no equivocó el momento de la ruptura. Poco antes del golpe aeronáutico, Frigerio había anticipado privadamente a sus últimos adherentes en Córdoba que “el gobierno va a caer”. Dado el olfato infalible de Frondizi, la ruptura era casi una proclama militar. El documento carece de toda definición programática positiva, lo que tiene su explicación. La pretensión de un “frente de clases” esgrimida por Frondizi-Frigerio, se da de patadas con la política de inversiones extranjeras y sumisión a la Sociedad Rural practicada por estos señores. Su crítica a toda la política económica desde mayo de 1973, permite preguntar: ¿Por qué, entonces, entraron al Frejuli? La respuesta es obvia: porque en ese momento los acercaba físicamente al poder. Ahora se acercan a los tres comandantes. Estos señores tienen todas las características del perro, menos la fidelidad. Son las ratas que huyen del barco que se hunde.
Otros mamíferos nadadores son los popular-cristianos. Repitiendo a la letra el argumento del Partido Demócrata Progresista, también ellos exhortan al “renunciamiento” ajeno: “Ninguna persona puede anteponerse a los intereses fundamentales de la realidad nacional”.
De más está decir que pedir renuncias en presencia de rebeldes en armas equivale a una miserable complicidad. Imaginamos el desprecio que habrán sentido los golpistas de Morón al enterarse de que el Grupo de Trabajo[1] destacaba a tres de sus miembros para “negociar” soluciones con ellos.
La izquierda cipaya
Falta en este coro la voz radical. Es que como explicaba “El Cronista”, Balbín anduvo demasiado ocupado esas noches haciendo, como para ponerse a hablar.[2] Pero el grupo Alfonsín, desde Córdoba, habló por él: “la crisis está personificada en la presidente”; sin embargo, no son las Fuerzas Armadas las que deben “erigirse en jueces de las instituciones: es el Parlamento”.[3] Copiaban el radiograma de Videla.
Y el Partido Comunista copiaba a Alfonsín: el Poder Ejecutivo debe “facilitar por todos los medios una solución política de la crisis”. Otra vez, el radiograma de Videla. Sin prejuicios de originalidad, las Juventudes Políticas Argentinas, o sea “comunistas” y “auténticos”,[4] repetían: “Exigimos al Poder Ejecutivo que facilite por todos los medios constitucionales una solución política a la crisis”. Los vitriólicos discípulos del vitriólico Horacio Sueldo (Partido Revolucionario Cristiano) reclamaban abiertamente “el patriótico alejamiento de la señora presidente”.
Por último, el Partido Socialista de los Trabajadores descubría una fórmula infalible para “acabar con los intentos golpistas”, y es “que renuncie este gobierno peronista, incluida la señora presidente”. También proponía designar como presidente provisional a “un diputado obrero hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente donde la clase trabajadora y el pueblo puedan expresarse y elegir la clase de gobierno que deseen”. El general Videla y sus asesores están considerando cuidadosamente esta propuesta.
- Sector del Partido Justicialista “antiverticalista”, enfrentado a Isabel Perón y aliado de los golpistas↑
- Se hace aquí una referencia irónica al activo protagonismo del presidente de la UCR, Ricardo Balbín, en todos los preparativos golpistas. Instaurada ya la dictadura, Balbín y su partido serán su más firme apoyo civil.↑
- Producido el levantamiento del brigadier Capellini en Morón, el general Videla, el brigadier Agosti y monseñor Tortolo actuaron como mediadores ante los insurrectos, comprometiéndose en que de sus “reivindicaciones” se harían cargo los tres comandantes generales de las Fuerzas Armadas. En un radiograma del 19 de diciembre, Videla exigió a “las instituciones responsables” las “souciones profundas y patrióticas que la situación exige”. El golpe del 24 de marzo ya estaba en pleno desarrollo↑ .
- Se refiere al Partido Auténtico, lanzado por sectores afines a Montoneros.↑
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