- Izquierda Popular
- Publicado el 14/02/1973
La campaña anticomunista de Oscar Alende
Jorge Enea Spilimbergo
“Constituye un error del gobierno permitir que al amparo de un régimen liberal, el comunismo pueda infiltrar sus propósitos de dominación ideológica, de verdadero imperialismo ideológico dentro de la Argentina”. Estas palabras fueron pronunciadas por el doctor Oscar Alende en un reportaje de Radio Rivadavia (el 4 de junio de 1965), y reproducidas al día siguiente, entrecomilladas, por el diario “El Mundo”.
El 26 de diciembre de ese mismo año, el diario “La Nación” de Buenos Aires dedicaba un reportaje con foto al mismo personaje. Una de las respuestas decía textualmente: “En política internacional, actuar coherente y enérgicamente… afirmando la soberanía… frente a la acción subversiva y la guerra revolucionaria comunista”.
El 27 de marzo de 1966, una extensa crónica del mismo diario “La Nación” dando cuenta del informe de Oscar Alende a la mesa directiva del Comité Nacional de la UCRI (de la que era presidente), contiene la siguiente transcripción entrecomillada: “La oferta de una reforma constitucional es tentadora para la extrema izquierda, pues el debate popular le permitirá hacer centro en temas polémicos como el religioso y la situación internacional; la protesta social resultará propicia para la captación ideológica”.
A principios de mayo de ese mismo año, el doctor Alende se explayaba por TV 4 de Montevideo. Según el texto oficial difundido por el Comité Nacional de la UCRI, que publica “Crónica” del día 7, “el comunismo –dijo- impone a países de su órbita una solución cruel: lograr el desarrollo bajo la dictadura… Si no reaccionamos a tiempo, en un futuro no lejano seremos Vietnam”.
El doctor Alende pretende ahora que todas estas son falsedades periodísticas. Pero no se le ocurrió desmentirlas en su momento, hace siete años, por la sencilla razón de que la prensa se limitaba a reproducir textualmente sus comunicados. Alende y su partido, la UCRI (hoy Partido Intransigente), estaban embarcados en una de las más sucias campañas anticomunistas que recuerde el país.
Esa campaña tuvo como pivote, como se ve, a Oscar Alende, presidente de la UCRI, y al único senador nacional por ese partido, el tucumano Celestino Gelsi (hoy flamante adalid de Manrique), quien el 15 de junio de 1965 presentó en el Senado un proyecto de comisión para “investigar las actividades de organizaciones e individuos de ideología y métodos adversos a nuestras instituciones republicanas y atentatorias a la soberanía”, en hechos relativos “a personas extranjeras o nativas, conexas o no a gobiernos o representantes diplomáticos o consulares… a sus fuentes de recursos… lista de miembros directores o consejeros… vinculaciones con funcionarios y empleados del Estado”, proyecto que “reproduce parcialmente” (puntualiza “La Nación”) el de Damonte Taborda en 1941.
A partir de ese momento, Gelsi desarrolla una campaña de desvergonzado macartismo anticomunista, Llama al canciller Zavala Ortiz “idiota útil” por “tolerar” la infiltración comunista en el servicio diplomático. Denuncia por LU2, radio Bahía Blanca, “la infiltración de capitales desde la Cortina de Hierro, manejados por el Comité Central del Partido Comunista”, de lo cual dio conocimiento “a la SIDE”, así Zavala Ortiz ante la presencia de pesqueros rusos en nuestras 200 millas marítimas, planteando el problema (que es de soberanía económica) en términos de “defensa nacional”. Denuncia el “genocidio” soviético contra “un millón de rumanos desplazados violentamente de la tierra de sus mayores por elementos mongólicos y de otras regiones del oriente comunista”, exige resoluciones contra la Tricontinental de La Habana, se solidariza violentamente con Onganía y su política de “fronteras ideológicas”, etc.
El doctor Alende dice ahora que él nada tiene que ver con toda esta campaña por la sencilla razón de que él… ¡no era entonces senador! Se olvida de sus propias declaraciones anticomunistas, y de que un partido (incluso un partido burgués como el de Alende) se solidariza por el sólo hecho de no desautorizar y expulsar a parlamentarios que lo comprometen en cuestiones fundamentales.
Por otra parte, según la revista “Confirmado” del 10 de octubre último, ante el proyecto de ley anticomunista de Gelsi mencionado arriba, el doctor Alende manifestó a la prensa el 16 de julio de 1965: “Celestino Gelsi cuenta, en la lucha que ha emprendido contra la infiltración comunista, con todo el apoyo de la UCRI y con mi personal y plena solidaridad”.
También dijo que una poderosa corriente de grandes capitales está directamente manejada por el Comité Central del Partido Comunista Argentino, y que “debe tenerse en cuenta que con un millón de dólares se puede influir en manera decisiva sobre el país, y con cinco millones es posible ganar una elección; nosotros no estamos dispuestos a tolerar poderes financieros ocultos”.
Como su compadre Gelsi estaba manejando, como prueba de “infiltración comunista en las empresas”, los “datos” de Arufe, Rauch y demás gorilas “colorados” de 1962, fuertemente impregnados de antisemitismo, el doctor Alende tuvo a bien deslindarse en este punto en términos realmente desopilantes: “De manera alguna se intenta con esta investigación de actividades comunistas hacer algo que afecte a ninguna colectividad en particular”. Se recuerda que, en 1962, el subjefe de la Policía Federal, capitán de navío Niceto Vega, a raíz del “caso Sirota”, había aludido, precisamente, a los “delitos económicos de cierta colectividad”.
Esta campaña anticomunista de la UCRI, de Alende y Gelsi se inscribía en una campaña más general destinada a preparar el golpe militar de Onganía, uno de cuyos espantajos fue, como nadie ignora, el “peligro comunista”.
El doctor Alende tomó sobre sí el fardo de la campaña central, que consistía en acusar de irrepresentatividad a Illia para preparar y justificar el golpe de Onganía. Olvidaba un “pequeño detalle”, a saber: que si Illia, efectivamente, había ganado la presidencia en base a la proscripción del peronismo, el origen de la proscripción estaba en el “Ejército Azul”, el mismo que había presidido las elecciones fraudulentas de 1963 y se preparaba ahora para un nuevo golpe oligárquico, el de junio de 1966.
El 7 de diciembre de 1965, “La Nación” y otros diarios transcribían el discurso de Alende en Mercedes donde éste proclamaba “la necesidad de un ensamble entre las corrientes populares y los factores reales de poder”, pues “o vivimos la democracia en plenitud, o revisamos integralmente el falseado proceso político argentino”.
“Si el gobierno no se allana a un entendimiento amigable con las mayorías –insiste poco después- el vacío de poder será cubierto por los factores llamados a custodiar… los grandes objetivos nacionales”.
El 3 de abril de 1966, al comenzar la serie de comunicados militares que iniciaban la “cuenta regresiva” del golpete junio, Alende se apresura a declarar: “Yo creo que es suficientemente explícito ese comunicado y coincide plenamente con todas las declaraciones que he formulado en la Capital Federal… He dicho, y lo reitero también, que entre el caos y la Nación, no tengo dudas, están las Fuerzas Armadas”.
El 27 de junio de 1966, a horas del golpe de Onganía, el doctor Alende daba a conocer un comunicado del Comité Nacional de la UCRI donde –afirmaba- “el oficialismo es minoría electoral… no inspira confianza ni posee autoridad; la oposición… no está en condiciones de suplir con actos concretos la inacción del gobierno… El impulso vital de la Nación debe resumirse en una “idea fuerza”, la Revolución Nacional que venimos proclamando y definiendo desde la elección presidencial de julio de 1963”.
Aquí se le trabuca la cronología al doctor Alende. En realidad, su paso a las filas del golpismo anticomunista se produce después de julio de 1963, oportunidad en que Alende, gracias a la proscripción del peronismo, había figurado segundo con un millón seiscientos mil votos. Pero era una falsa imagen de poderío, como lo revelaron las siguientes elecciones, las de marzo de 1965, cuando la UCRI bajó estruendosamente a 400 mil votos. A partir de ese momento (y no antes) el doctor Alende se desencantó de las elecciones, y como es un político burgués hasta los tuétanos, con el agravante de hallarse en disponibilidad, se enancó en la variante golpista, que no tiene el “problema” del cuarto oscuro y sus catástrofes.
A este señor apoya ahora la dirección del Partido Comunista y lo proclama “pragmático” y “antiimperialista”. ¡Si es para no creer!
Ante nuestras acusaciones, el doctor Alende se rasgó las vestiduras considerándose “calumniado”. Le enviamos un telegrama instándolo a una polémica pública, que “Izquierda Popular” y todos los diarios publicaron y que él no contestó. Recientemente, por TV, tuvo la osadía de afirmar que él había desafiado a una polémica y que el FIP no había contestado.
La polémica con el doctor Alende, el inventor de la “flota fantasma” de 1955, el gobernador de Frondizi, Frigerio, Alsogaray, el amigo de Gelsi y de Onganía, el hombre del abrazo a Levingston antes de que el “Vivorazo” cordobés lo desnucara, está, por nuestra parte cerrada. Estas son las pruebas. Que el doctor Alende las desmienta… si puede.
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