- Izquierda Popular
- Publicado el 15/07/1973
Cámpora y el bloque burgués
Los sectores reaccionarios y burocráticos pretenden usar la renuncia de Cámpora para confiscar en su provecho la victoria popular del 11 de marzo, impidiendo que ella se traduzca en una efectiva democratización de la vida social argentina. Que así ocurra o no ocurra, dependerá, en definitiva, de la propia lucha popular, sobre todo, del grado de acción e iniciativa de la clase trabajadora.
Por el momento, sin embargo, hemos presenciado el conflicto entres dos clases que disputaban el liderazgo del frente popular. De un lado, la burguesía, con su CGE, el equipo económico encabezado por Gelbard, la burocracia sindical y política, los altos mandos custodiando el “orden”. Del otro, la pequeña burguesía democrática que en los últimos años rompe la tradicional alianza con la oligarquía y gira hacia posiciones nacionales de creciente combatividad social. Sus esclarecidos representantes (Righi, Puig, el subsecretario Vázquez) acaban de ser barridos del gabinete nacional.
El conflicto sólo podía desembocar en la derrota del ala pequeño-burguesa democrática. Puesta en el yunque de las clases fundamentales de la sociedad moderna, la pequeña burguesía pude ser levadura, pero no conducción. Su derrota confirma cuál es la naturaleza de clase del peronismo como tal: frente nacional en un país dependiente, dirigido por la burguesía nacional.
Esta es la ruda lección de los hechos, que pasó por alto la pequeña burguesía al nacionalizarse bajo el impacto de la crisis. Comprendió así el carácter popular y nacional del peronismo, pero dedujo, erróneamente, que era posible consumar desde la estructura del peronismo la transformación socialista del país. Esta ilusión es falsa y se paga.
El liderazgo obrero en la revolución nacional, la perspectiva socialista y no burguesa de esa revolución, suponen el instrumento político y programático de ese liderazgo: el partido de los trabajadores. La historia no conoce otro camino. En esa perspectiva, el FIP apoya independientemente al gobierno popular, sostiene todas las movilizaciones que expresan la combatividad de los oprimidos; proclama el frente único con todas las corrientes nacionales y revolucionarias; y lucha por una organización y un programa socialista, únicos capaces abrir un amplio cauce a la acción de los trabajadores en el período que atravesamos.
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