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    <title>Izquierda Nacional • Socialismo Latinoamericano</title>
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    <dc:language>es</dc:language>
    <dc:creator>contacto@izquierdanacional.org</dc:creator>
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    <dc:date>2008-10-14T02:14:00-03:00</dc:date>
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      <title>Sobre la violencia X</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_x/</link>
      <author>Administrador</author> 
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      <description>A ver muchachos, la ciencia no existe en el abordaje histórico!!!. Solo un cipayo redomado puede sostener, cuestiones de &#8216;objetividad&#8217; y todas esas estupideces!!!!. Hasta la matemática y la física son ciencias subjetivas. 

Que quede clarito: acá estamos en presencia de discípulos de Augusto Compte y no de Marx!!!!.

Lo cierto es que ningún hombre que se ubique en el campo nacional revolucionario va a sostener la tesis de que Perón entregó la revolución nacional a sus enemigos, porque era un cobarde &#8216;burgués&#8217; temeroso de armar al &#8216;sepulturero de la historia&#8217; y que por tanto, traiciona a quienes hasta ése momento lo sostuvieron en el poder. 

Esa tesis tiene una genealogía precisa: parte de los enemigos de Perón y tiene la marca de los herederos de Vittorio Codovila. 

Para los marxistas alienados de la semicolonia, lo más aceptable sería que Perón y el peronismo no hubieran existido!.

La tesis que yo he planteado en mi correo anterior, expresa claramente que la caída de Perón tiene que ver con la descomposición del régimen peronista. Eso es lo que explica que un movimiento muy débil aparentemente &#45; dos barquitos en bb.aa. y la rebeldía de un sector del ejército en córdoba &#45; haya hecho caer al régimen como si fuera un castillo de naipes. La parálisis burocrática, el desarme ideológico que se verifica en todo el período, la ausencia de una política cultural que sustituya a la cultura oligárquica (Jauretche en vez de comandar un ministerio de Educación y Cultura yacía olvidado en el Banco de la Prov. de Bs.As.), el control estatal de los sindicatos, así como también la supresión de la democracia interna en las filas del frente nacional, resultan los elementos que explican la debilidad del gigante. 

Ahora bien, hablar de traición involucra una cadena de mentiras, infidelidades o cuanto menos, deslealtad a los propios. Precisamente Perón no traiciona, ni es infiel, toda vez que el horizonte de proyección que marca a su movimiento es el de un régimen de un capitalismo con justicia social, con redistribución de la riqueza por medio del estado. Ni la clase obrera argentina, ni los trabajadores organizados, ni el movimiento sindical, le endilgaron a Perón falta de coraje o traición. Por el contrario, permanecieron fieles a su jefatura hasta la hora de su muerte. 

Sin embargo, los epígonos del imperialismo señalan que Perón traicionó a la clase obrera y entregó el patrimonio nacional por los contratos petroleros con la California&#8230; los cipayos, acusan de cipayo a Perón y agente del imperialismo norteamericano y luego agente inglés. En esta campaña estuvieron presentes por &#8216;izquierda&#8217; los socialistas juanbejustistas, los súbditos de Stalin y los radicales democráticos.

Entonces, es necesario advertir que para construir una IN militante, no se necesita hacer oportunismo ideológico para encantar y endulzar los oídos de sectores de la izquierda cipaya, tomando como propios los argumentos contrarrevolucionarios del arcón del montonerismo que en realidad se trataban de argumentos, desprolijamente apropiados de la &#8216;nueva izquierda&#8217;, de versiones de Portantiero y Aricó, que devinieron en sacerdotes de la democracia colonial.

Hay que tener claro que quienes sostienen tales disparates sobre Perón, Rucci, Montoneros (en los 70&#8217; y no hoy) son ajenos al pensamiento de la  Izquierda Nacional y están tratando de re&#45;significar , apropiarse de banderas y un lenguaje que ya no tiene anclaje social, pero con un destino preciso: unir sus fuerzas a la contrarrevolución en nuestro país.

Las expresiones de Miranda y Pereyra, en éste sentido se inscriben en lo peor de la izquierda cipaya: es una expresión gorila, pero con argumentos izquierdistas, hace gala de cierta utilización de un discurso muy &#8216;macho&#8217; como sinónimo de lo popular, eso es lo que entendían los pobres montoneros por &#8216;popular&#8217;, exhiben una ignorancia supina sobre la historia reciente y resucitan del arcón de la vieja izquierda cipaya, frases hechas que trasuntan el agobiado universo espiritual del pequeñoburgués de una sociedad que se tornó asfixiante en las últimas tres décadas.

Yo les sugiero a éstos esforzados compañeros que agarren los libros de Ramos por lo menos y luego se pongan a opinar de cualquier cosa. De lo contrario, los veo bien ubicados charlatoneando en el bar sobre el último clásico de central y nob o sobre las bondades del gobierno de Binner.

Saludos cordiales.

m.mayer</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-14T02:14:00-03:00</dc:date>
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      <title>Sobre la violencia IX</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_ix/</link>
      <author>Administrador</author> 
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      <description>Jorge



Al hablar de la concordancia en la versión histórica, precisamente, trataba de aludir al acuerdo respecto de la interpretación de los hechos. Quizá mi expresión, le asumo una vez más, no fue la apropiada. Pero mi intención mas pura fue esa, ya que esta en ciernes la conformación, o formalización, de un grupo militante, establecer un marco objetivo&#45;interpretativo común, en base del cual, todos, postreramente, podamos extraer nuestras propias deducciones subjetivistas. Teniendo una base de referencia, las conclusiones de apreciación, muy seguramente, no distarán demasiado. Los datos y hechos concretos y mensurables, deben ser la argamasa constituyente de ese suelo sostenedor, no hay dudas de ello; el entendimiento dado a ellos, sin embargo, es el que debemos conciliar, al menos en sus elementos más centrales, entre nosotros, para lograr solventar una matriz ideológica&#45;política. A eso me refería, a esa conciliación. 


Discrepo, de todas formas, con tu afirmación respecto a la imposibilidad de discusión con quienes sostienen una mirada histórica antagónica, amparadora de la dominación oligárquico&#45;burguesa. Creo, precisamente, que la tarea revolucionaria, o una faz muy sustantiva de ella, radica allí. La discusión, o tal vez el préstamo del oído para humear qué dicen, con los sectores opuestos, pese a que sostengan intereses de grupo, clase o casta y pugnen por la profundización de las condiciones de opresión, es una labor fundamental en el desarrollo revolucionario de las condiciones subjetivas. Permite eso fortificar los conceptos libertarios, y además, tal vez poner en marcha una maquinaria proselitista, siempre en el buen sentido, que lo tiene, de este término, en suma, al conocimiento de los fundamentos ajenos. Pero son apreciaciones, en este caso, menores.&amp;nbsp; 


Coincido con lo dicho sobre los sucesos del ’55. Las especulaciones, asimismo, reflejadas de los hechos históricos concretos, no las considero como contraproducente al análisis de los hechos. El psicologismo, no arrancado y a parte del contexto objetivo, me parece un aditamento, considerable o no, al vistazo histórico. Es una dosis de opinión que el analista propina, y verdaderamente, veo como venerable la aparición de opinión traslúcida en cualquier manifestación. La objetividad, al ser imposible, no puede ser falsificada; por eso mismo, me resultan, al menos, importunos, quienes, haciendo gala de cierta imparcialidad, derrochan grotescas expresiones y caen en torpezas estrafalarias. No es el caso, afortunadamente, este foro. Así, entonces, el análisis especulativo sobre las dubitaciones o evaluaciones de Perón, siempre y cuando se atengan al marco histórico&#45;material concreto, no son desdeñables. No le brindo, tampoco, principal relevancia. Deben ser vista como lo que son: agregados decorativos que enmarcan al receptor del análisis según la perspectiva del analista. Un fundamento más. Perón abandonó un proceso de tinte emancipatorio ante una tímida y aislada sublevación, cuando las bases sociales de sustento le reclamaban fervorosas la consolidación de la liberación, ese es el suelo innegable, lo histórico&#45;concreto, lo que debemos concordar en primera instancia. A partir de allí, en efecto, es factible realizar los supuestos psicologistas o ideologistas que se deseen, pues se muestran como juicios valorativos propios del autor. Esta en el buen lector de los eventos saber comprenderlos. Un exceso de rigurosidad que conduzca a la eliminación tajante, a diestra y siniestra, de estos elementos, también, puede devenir en un cientificismo, pecando entonces de múltiples deficiencias, que carcomen tanto la historia como cualquiera de las expresiones polares. Ponernos de acuerdo en la interpretación dada, también, será importante, y para ello necesitamos discutir. En buena hora que eso ocurra. 


Saludos.&amp;nbsp;</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-14T02:12:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>Sobre la violencia VIII</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_viii/</link>
      <author>Jorge Miranda</author> 
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      <description>Lucas, algunas consideraciones:

 

No se puede &#8220;concordar en una versión histórica&#8221;, pues, la historia no admite versiones. Desde el materialismo, la historia es necesariamente una, la del desarrollo de las fuerzas productivas en términos contradictorios con las relaciones sociales de producción que genera, y por lo tanto se constituye de modo científico, a través de datos y hechos concretos y mesurables. En todo caso, donde puede haber divergencias es el análisis del proceso histórico concreto. Así, Mitre, el revisionismo histórico con rasgos nacional chauvinistas y Ramos no difieren en la versión histórica, sino en el análisis que hacen de aquellos datos y hechos concretos y mensurables. El mérito de Ramos es precisamente, ante los &#8220;psicologismo del líder&#8221; propios de las otras dos corrientes, que opone la idea de un proceso histórico caracterizado por el desarrollo concreto de las condiciones subjetivas, es decir, desplaza la vaguedad ideologista en favor de una categoría de carácter científico y, en principio, mensurable.

 

Necesariamente, las condiciones subjetivas no se establecen a través de una suerte de abstracción o &#8220;psicologismo social&#8221;, sino que sobre la interpretación de los hechos y datos concretos que permiten inferir el sentido histórico de una determinada especificidad. Así, obviamente que resulta materia de discusión el grado de conciencia de clase o el grado de conciencia revolucionaria alcanzado por los obreros argentinos en 1955, aquí, cada uno tendrá su librito, algunos sostendremos que se daba un tibio avance hacia posturas de tinte socialista, otros sostendrán que efectivamente se había desarrollado la conciencia socialista y, otros, normalmente gorilas o desquiciados, dirán que los desarrollado en el seno de la clase obrera era el corporativisimo. Sin embargo, lo que no puede negarse es que, en 1955, la clase obrera aparecía como actor político concreto bajo una dirección unificada, la CGT, y ampliamente extendida por el apoyo que a su desarrollo había dado el gobierno peronista (afiliación obligatoria, representación sindical en el Congreso, etc.). Es decir, podemos diferir en el carácter revolucionario o no de esa clase obrera (lo subjetivo) pero no podemos impostar su debilidad, falta de desarrollo como herramienta política o cierta renuencia a apoyar al gobierno de Juan Domingo Perón (lo objetivo). Cuando esos elementos son impostados, no estamos ante una diferencia política, sino a una de carácter ideológico que se radica entre las diferencias del pensamiento revolucionario y del pensamiento legitimador de la dominación oligárquico&#45;burguesa. No hay posibilidad de discusión con quienes, por su interés de clase o por falta de desarrollo subjetivo, falsifican la historia coincidiendo necesariamente con los afanes del bloque dominante.

 

Idénticas observaciones deben observarse cuando se práctica el &#8220;psicologismo del líder&#8221;. Hay desviación ideológica. Ya sea que intentemos ver a un Perón socialista, socialdemocráta, democráta&#45;burgués o corporativista, siempre estaremos haciendo un ideologismo vago y reaccionario, Perón es la figura emergente de un proceso histórico dado, y, si queremos saber algo de la conformación del pensamiento concreto de Perón debemos analizarlo en función del proceso histórico que lo posiciona como referente político, es decir, de hechos y datos concretos y mensurables. Posturas como la siguiente: &#8220;afirmar que Perón cometió un error o una traición (al no defender la revolución armando a la clase obrera) conlleva un error de enfoque que en el pasado acarreó posiciones políticas erróneas. Personalmente estoy convencido que a Perón no le cabía duda que armando a la clase obrera para resistir iba a mandarla a una masacre y que provocaría un daño inconmensurable para el país. No confiaba en las solas fuerzas de la clase obrera&#8221; son de tinte ideologista, psicologista y reaccionario. No me importa en nada bucear en las intenciones o dubitaciones de Perón, es decir, en datos que de ninguna manera puedo mensura (a menos que retrocedamos en el tiempo y sentemos a Perón frente algún terapeuta que resuelva las implicacias del Edipo en su renuncia) y lo que conlleva a afirmar posiciones políticas erróneas es subordinar lo objetivo (la defección ante la presión de la base social del movimimiento peronista, e incluso del propio Ejército, y el aislamiento de la expresión concreta del intento de golpe reaccionario) a lo subjetivo (que pensaba o en que confiaba Perón abstractamente como individuo aislado y no como sujeto social concreto).

 

La traición o no, es un elemento de carácter objetivo y no implica ninguna valoración subjetiva. La traición de Perón se remite a que todos los actores sociales concretos (la clase trabajadora organizada, el Partido Peronista y el Ejército) que adherían a su gobierno, en el período que media entre el 16 de junio de 1955 y el 16 de septiembre de 1955, actuaron decidida y orgánicamente para instar al líder del proceso, Perón, a enfrentar abiertamente a la reacción proimperialista. La respuesta, concreta y mensurable, de Perón fue su renuncia el 19 de septiembre. Es decir, objetivamente, concreta y mensurablemente, Perón defecciona traicionando el mandato del heterogéneo y contradictorio movimiento político que era su base real de sustentación.

 

El error o no, es un elemento de carácter subjetivo y por su vaguedad anula toda posibilidad de análisis objetivo. ¿Perón consideraba que no había fuerzas suficientes para enfrentar a la reacción proimperialista y que el efecto de mantener la lucha hubiese sido contraproducente para el desarrollo proceso revolucionario en ciernes? En concreto, a menos que consigamos los ya nombrados máquina del tiempo y terapeuta, no lo sabemos, ni podemos saberlo. Es totalmente imposible inferir si Perón traiciona porque evalúa incorrectamente las condiciones, porque busca neutralizar un desarrollo revolucionario concreto con hegemonía obrera, etc. Todo ello es imposible porque no existen elementos que nos permitan mensurar el &#8220;psicologismo&#8221; de Perón, y, en su caso, lo único que tenemos para realizar una valoración de sus acciones en 1955 son los propios descargos del interesado, sobre los cuales no podemos tener más que una vaga creencia sobre la sinceridad o no de tales declaraciones.

 

Pero, estas desviaciones no son casuales, sino que responden a concretos intereses de clase y políticos. Recordemos posicionamientos que suelen tener los compañeros Montoneros sobre la falta de respaldo que les dió Perón en su tercera presidencia. En concreto, se alude a dos: &#8220;el Viejo estaba senil y tenía apenas unos períodos de lucidez&#8221; o &#8220;el Viejo estaba rodeado como Irigoyen, aislado de la realidad por López Rega&#8221;. Esta alusión al &#8220;psicologismo&#8221; de Perón y no a su condición de emergente de un proceso histórico concreto, lo cual implica necesariamente las limitaciones objetivas que demostró cuando la revolución de carácter democrático&#45;burgués que encabezó &#45; muy a pesar suyo &#45; en el 45 comenzó a tomar otro cariz, son propias de las desviaciones ideologistas y pequeñoburguesas que debieran ser extrañas a la Izquierda Nacional.

 

No debe resultarnos extraño, Lucas, que precisamente estas aberraciones sean planteadas por quien las plantea, es decir, por un elemento nefasto que da siempre sobradas pruebas de alineación con elementos ajenos y contrarios a la construcción de una Izquierda Nacional Militante, al cual, a pesar de que le tendamos la mano cada vez que reaparece, siempre termina por responder de idéntica manera: llamando a la desmovilización y buscando posicionamientos que justifiquen el seguidismo hacia las estructuras justicialistas, o, lo que es lo mismo, no diferenciándose en mucho a las tácticas oportunistas del morenismo.

 

Un abrazo, metele para adelante con todo

 

Jorge Miranda

 

P.D.: Y, la verdad, si que sorprende como escribís&#8230; En todo caso, deberías ser un ejemplo para compañeros que tenemos más años sobre el lomo, pero, tené cuidado, porque hay ciertos elementos que no les interesa en absoluto recibir ejemplos de ese tipo, es decir de militancia, compromiso y visión crítica</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-14T02:05:00-03:00</dc:date>
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      <title>Sobre la violencia VII</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_vii/</link>
      <author>Administrador</author> 
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      <description>Fernando



Coincidimos. Yo creo, también, que la violencia es necesaria en un momento dado del desarrollo revolucionario. Solo que noto un tanto cerril, y hasta desaprensivo, emplearla como medio justificativo de falencias, o como salida sencilla para escapar a mecanismos más controvertidos y menos sangrientos. Tampoco estoy convencido que la imposición de un proyecto revolucionario, y a esto me refería con lo de los principios absolutos, deba ser tajante y repentina, cuestión palmaria en cierta medida en algunas de las revoluciones existentes a lo largo de la historia. Todo principio absoluto que pretenda ser sostenido sin recapacitar en las consecuencias, como se hizo en la URSS post&#45;Lenin, indefectiblemente termina por romper en mil pedacitos esa condición de absoluto, volviéndose en contra del mismo principio. Pero para ello debe ser vista, la revolución, como un proceso extenso, que se inicia previamente al encontronazo en disputa del poder, esto es, tomar una postura completamente antagónica a la de aquellos que, en la actualidad, se dicen y definen como revolucionarios. 


Respecto a la violencia, estoy de acuerdo, y asumo mi torpeza expresiva. Comparto que la violencia de los dominadores es visible en cada esquina, está presente en cada casa y azota a las grandes mayorías. Intentaba expresar, sin embargo, que la posesión de los medios de producción de significados, los aparatos que le implantan a los individuos, de una u otra manera esotérica, las pautas de pensamiento con que posteriormente analizarán los productos y elementos constituyentes del mundo social. La gente, termina así, pensado toda de la misma manera; no lo mismo, sino mediante el mismo proceso. De ahí se extrae la necesidad de difundir un espíritu crítico, un cuestionamiento radical. Los actos violentos de los círculos de poder, en caso contrario, pasan inadvertidos, disimulados detrás de las tantas y tan sofisticadas estratagemas con que cuentan. 


Violento, de hecho, es todo lo que competa al modo de producción en expresión salvaje que nos domina y sus reflejos y elaboraciones. 


Saludos.</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:32:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>Sobre la violencia VI</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_vi/</link>
      <author>Administrador</author> 
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      <description>Compañeros, me parece que la cuestión así abordada puede tornarse una &#8216;conjetura&#8217; histórica. No porque no exista una posición fijada sobre los hechos del 55&#8217;. Ahora creo que debemos advenir a que la posición de la IN acerca de porqué cayó Perón en el 55&#8217;, no pretende ser una &#8216;verdad histórica&#8217; sino que constituye una construcción política dirigida a acumular poder transformador. En el análisis histórico se concluyó que la revolución hacia 1954 estaba asfixiada: se manifestaba que el frente nacional estaba fracturado, el verdadero partido de Perón que era el ejército mayoritariamente le había retirado el apoyo a su jefatura política y la pequeño burguesía modelada en los cánones culturales de la oligarquía hacía de pata &#8216;popular&#8217; de ésta contra la dictadura del &#8216;monstruo&#8217; innombrable. J.W. Cooke llegó a afirmar que hacia el 55&#8217;, Perón era solamente el Presidente de la clase obrera. El intento oficial de revitalizar la vida política, democratizando el P.J. y promoviendo la organización del PSRN (que en la visión de Perón podía ser una voz disonante en las clases medias) se lo juzgaba tardío. Así las cosas, cabe preguntarse: a) Hacia el 55&#8217; en condiciones de reflujo ¿la clase obrera podía tomar el poder?. La respuesta es negativa no solo porque no contaba con su propio partido para imponer un programa de profundización de la Revolución Nacional (implicaba trascender la conciencia peronista) sino que también en la historia se verificó que precisamente dicho sector social no sustituyó la jefatura política de Perón y luchó inclaudicablemente por espacio de 18 años para que el líder regresara del exilio. A su vez, la clase obrera necesita constituir un Frente Nacional que pueda sostenerla en el poder y en lucha contra el imperialismo. Hacia el 55&#8217; en pleno ajuste ortodoxo (obviamente recayendo sobre el poder adquisitivo del salario real, la burocracia estatal lo sentía amargamente), con qué fuerzas materiales iba a re&#45;fundar el frente nacional la clase obrera (ni se lo planteaba pero debe dispararse la pregunta). b) En el contexto actual, de avance del capitalismo imperialista y la sustitución de la mano de obra humana, lo que paradójicamente trajo aparejado que hoy en la argentina el sindicato más poderoso sea el de camioneros que no realizan una práctica de trabajo social sino individual y muchas veces infrahumana, ¿la clase obrera puede abrigar la esperanza de constituir la fuerza motriz de un nuevo impulso revolucionario?. Es una duda sencillamente. Es probable que si hablamos de violencia que no se dirija estrictamente a la cuestión salarial y de condiciones de trabajo, nos quedemos hablando más solos que Altamira y Ripoll. La historia nos ha dado múltiples ejemplos que en épocas de retroceso de desarrollo capitalista &#8216;autocentrado&#8217;, por ejemplo en los años de Alfonsín, había más y más partidos obreristas como el MAS, el PL, el MTP,  la IU, etc. pero paradójicamente le hablaban y expresaban a la pequeño burguesía porteña y de las grandes ciudades y hasta consiguieron diputados en la democracia colonial.

Saludos.

m.m.</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:31:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>Sobre la violencia V</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_v/</link>
      <author>Fernando M. Pereyra</author> 
      <guid>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_v/#When:17:29:00Z</guid>
      <description>No entiendo muy bien que es lo que querés plantear, pero de todas meneras reitero que yo hablo de la violencia que ejerce un gobierno revolucionario sobre la vanguardia reaccionaria. Es una violencia ofensiva y desde una posición de poder. Vos estás hablando, en esa experiencia particular, de una violencia defensiva (cuando escupieron y putearon y arrojaron cosas) que se da desde una posición desventajosa. Es lógico que la reacción del sistema ante una acción violenta sea la que describis. Ante la acción violenta de expulsar a un presidente adicto al statu quo, el sistema responde asesinando. Como el pueblo no controlar los resortes del poder ni está organizado, sólo puede atinar a defenderse, a replegarse y pedir justicia (a quién: ¡a los mismos que te asesinaron!)&#8230; La cosa cambia cuando vos controlas el poder, como en 1955. En ese caso, digo que se tiene que responder de la misma manera: ante una acción violenta de la vanguardia oligarquico&#45;imperialista (más de 300 personas asesinas en un par de horas), se responde con la represión y el ajusticiamiento sobre esa vanguardia&#8230; No es lo mismo la violencia de camarillas, sectas o &#8220;vanguardias iluminadas&#8221;, que la ejercida por un pueblo organizado y con control absoluto de los resortes del poder&#8230;

Saludos</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:29:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>Sobre la violencia IV</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_iv/</link>
      <author>Administrador</author> 
      <guid>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_iv/#When:17:27:00Z</guid>
      <description>Un aspecto de la contrarrevolución permanente por la vía violenta que es la vía más económica para el sistema. Hace unos días estudiantes secundarios de 17 colegios estatales de Capital tomaron su establecimientos y enfrentaron al hijo de puta del ministro local de educación por el recorte del 50 % de las becas o salario en negro que perciben los más pobres. Lo putearon, lo escupieron y le arrojaron algún objeto. La respuesta del sistema fue hacer una lista negra con los nombres de los tomadores de colegios cuyo destino real es el Servicio de Inteligencia Penitenciario Nacional, repartición que sigue dependiendo ora del Ministerio de Educación (y Justicia) ora del Ministerio de Justicia. Nada ha cambiado desde la época de Llerena Amadeo y Videla, desde la época de Bussi y su Operativo Marchemos hacia las Fronteras hoy rebautizado por la gendarmería Malimán Huaco.

En 1999 viví personalmente la acción violenta contra mis compañeros estudiantes secundarios cuyas edades no superaban los 17 años y no bajaban de los 12. Una compañera del Mariano Acosta, de 14 años, fue , entonces, expulsada por actividades ideológicas (sic) consistentes en la lucha por el salario estudiantil, el derecho a la representación colectiva o personería jurídica y la sindicalización como sindicato de productores de conocimiento a ser incorporado a la CGT (la CGT, encantada pese a la oposición de CETERA y ADEMIS).

La compañera desconoció la expulsión, siguió concurriendo a la escuela donde otra compañera de 15 años le tomaba asistencia y exámenes cuyo registro se enviaba a la Actuación 919 de la Defensoría de Pueblo y al juzgado Contencioso Administrativo Nacional y a su equivalente de Capital en los que se acusó a las autoridades educativas, al ministerio y al gobierno de De la Rúa de persecusión ideológica, discriminación y abuso de autoridad. Aconsejados por sus cagatintas ad hoc previeron que perdían y recurrieron a una patota integrada por alumnos pagos , profesores, directores y funcionarios de la oficina de personal que no era otra cosa que 5 agentes del servicio de inteligencia penitenciario. Con la decidida participación de todos los coompañeros (unos 20) la acción patoteril fue liquidada. El gobierno, entonces, contrató a la agencia de seguridad privada Korpus uno de cuyos gorilas le metió un bollo a la compañera rebelde lo que motivó una denuncia penal contra los imputados anteriores y la agencia ante la fiscalía penal 1 del actual Ministro de seguridad de la Prov. de Bs As, Stornelli. Todos los escritos e investigaciones teníamos que hacerlos nosotros y abogado soldario los firmaba. En la investigación surgió que la agencia Korpus  era una filial local de Korpus 1 de Israel y que la vicedirectora del Mariano Acosta. Papalardo, había completado un curso de guerra psicológica en la Escuela de Defensa Nacional, datos que constan en los expedientes sin refutción. Al ver la dimención que tomaba la cosa Stornelli se borró pero el juez falló a favor tanto de la compañera como de la Asociación de Trabajadores Estudiantes, única personería jurídica de menores existente en el país.

Aunque ya no guardo otro vínculo que no sea sustanciales aspectos ideológicos con la agrupación mencionada, me enteré que un integrante fue asesinado por policías de la comisaría 34 de Pompeya , Capital, hace un par de meses.

Por una &#8220;enriquesedora&#8221; experiencia personal adquirida  durante la guerra sucia y buena parte de la democracia vigilada, prefiero, antes de pasar al análisis imprescindible, ver qué pasa en el país...y en Colombia y en México  y en Sierra Leona y en Afganistan y en Bolivia y en todo el contexto internacional del cual se deben extraer conclusiones.

 

Saludos. Cuando pueda, sigo.

 

Compañero A</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:27:00-03:00</dc:date>
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    <item>
      <title>Sobre la violencia III</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_iii/</link>
      <author>Fernando M. Pereyra</author> 
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      <description>Comparto lo dicho por Jorge (al respecto ha preparado una nota que toca algunos puntos de los dicho y que adjunto para ser editada en la página), por lo que en un momento pensé en no responder&#8230; pero eso es de mala educación, así que por respecto al compañero Lucas digo:

 

Creemos que el movimiento peronista si estaba en condiciones de &#8220;afrontar la afrimación de la revolución&#8221;, pero ese movimeitno fue traicionado por su conducción burguesa (como bien apunta Jorge), lo que reafirma la tesis de que el frente nacional debe ser conducido por la clase trabajadora.

 

Como aclaro en el texto, yo hablo de una violencia revolucionaria, ejercida por un gobierno revolucionario, y no en cualquier momento sino cuando las contradicciones llegan a punto donde sólo pueden resolverse mediante la violencia (1955, es ese punto). Al respecto bien pone como ejemplo Jorge, a la realidad actual boliviana.

 

Lamento decirlo, pero los poderosos sí necesitan utilizar la violencia como instrumento de controlador social y para imponer sus programas&#8230; ¿Qué fue sino diciembre del 2001?&#8230; ¿y los asesinatos del Punte Avellaneda del 2002?&#8230; Además de utilizar otra violencia más discreta&#8230; ¿Que son los salarios magros y las condiciones denigrantes de los trabajadores? ¿la explotación inhumana de los hermanos bolivianos y paraguayos y del norte argentino? ¿y los niños banderas, que son fumigados con glisofato? ¿y la desnutrición infantil en un país que es de los principales productores de alimentos?&#8230; El statu quo constantemente hace uso de la violencia contra el pueblo, y cuando el pueblo quema un tren son unos salvajes&#8230;

 

El pueblo esta sometido a la violencia constantemente y esto sólo culminará cuando él se apropie del poder y sobre las cenizas humeantes de la dependencia construya una nación justa, libre y soberana&#8230; cuando construya sobre el cadaver de la explotación un sistema que se rija no por la explotación del hombre por el hombre, sino en la colaboración y la equidad&#8230; es decir, por el amor al prójimo!

 

saludos.</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:26:00-03:00</dc:date>
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      <title>Sobre la violencia II</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia_ii/</link>
      <author>Jorge Miranda</author> 
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      <description>Lucas

 

En todo caso, lo que plantea Fernando es precisamente desde una visión histórica, ante el ataque abierto de la reacción proimperialista, sin dudas, que Perón tenía el respaldo suficiente para enfrentarla&#8230; Sin embargo, con el pretendido &#8220;pacifismo&#8221; &#45; que en realidad no es otra cosa que la traición de la dirección democrático&#45;burguesa a la base obrera del movimiento &#45; no dejo de ser el &#8220;pretexto&#8221; de un derramamiento de sangre, por el contrario, fue el pretexto perfecto continuara la política iniciada con el bombardeo del 16 de junio, ahora mediante fusilamientos y comandos civiles, pero con el agravante de que ahora esa furia homicida se desencadenaba sobre el sujeto social desarticulado por la defección de su dirección. ¿Seamos duros con el viejo? Perón entregó a sus seguidores como corderos a los matarifes Aramburu y Rojas. Y, eso, aunque Fernando haga lo imposible para tan sólo dejarlo entrever, no fue para nada inocente.

 

El proceso de conciliación de clases desencadenado tras el 17 de octubre de 1945 había entrado en crisis a principios de la década de 1950, durante esos años la acción de Perón fue clara y consecuente: buscar renegociar en condiciones favorables la participación de la conducción democrático&#45;burguesa dentro del bloque dominante. Las acciones de Perón fueron claras y cotundentes: la separación de los sectores más consecuentes del peronismo (Mercante, Miranda, Cooke). El &#8220;pacifismo&#8221; siempre ha sido la excusa perfecta para la defección y la traición. Por algo Gandhi terminó ajusticiado (y no es ningún error, fue AJUSTICIADO) por sus propios compatriotas.

 

Sin embargo, debo reconocer que hay que utilizar todos los métodos de la manera más inteligente. Digamos, sería una locura que Evo saliera a fusilar a diestra y siniestra a los separatistas santacruceños &#45; lo cual, personalmente, aplaudiría efusivamente &#45;, porque si bien eliminaría de raíz la reacción interna, abriría fatalmente el frente internacional, facilitando la acción imperialista en favor de las tan conocidas &#8220;misiones de paz&#8221; o &#8220;humanitarias&#8221; con no son más que la fachada utilizada por la ONU para proceder a la ocupación militar de un territorio. Sin dudas, que en este caso debe procurar una salida negociada por la propia endeblez de Bolivia en el concierto internacional, ahora, bien&#8230; ¿Qué salida negociada? ¿La que simpatizaría a Chile, Perú o Colombia? Seguramente que no, deberá jugar al filo pero manteniendo la posición de fuerza y el no renunciamiento a ninguno de los puntos de su programa de gobierno. No cabe duda aquí que el uso de la fuerza en este caso sería una medida de carácter tan desesperado como lo fue para Salvador Allende en el 73, el último intento para frenar el golpe reaccionario.

 

Ahora bien. ¿Podemos pedir que no se desarrolle una reacción violenta frente a las masacres del separatismo cruceño? Difícilmente, habrá que buscar la mejor forma de encauzar esa potencialidad, pero no es el camino, decididamente, el de la desmovilización o, muchísimo menos, el de la &#8220;reconciliación&#8221; que implica necesariamente un negociación desventajosa con los sectores reaccionarios.

 

Hay que ser inteligentes, sin dudas, pero la confrontación violenta es un momento necesario de todo proceso con tintes revolucionarios. ¿O pretendemos de las clases dominantes forjadas tras siglos de colonialismo entreguen sus privilegios masamente? La violencia no es deseable, no hay dudas, pero en el momento en que se hace necesario debe ser utilizada sin que tiemble el pulso, cualquier otra decisión no se diferencia de la traición de Perón, salvando su pellejo y entregando para el martirio a centenares de militantes peronistas, y, de paso, resquebrajando todo posible proceso de unidad de las fuerzas antiimperialistas.

 

Un abrazo

 

Jorge Miranda</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:25:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>Sobre la violencia</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia/</link>
      <author>Administrador</author> 
      <guid>http://www.izquierdanacional.org/blog/sobre_la_violencia/#When:17:18:00Z</guid>
      <description>Los hechos históricos mirados a través del tiempo, permiten conclusiones más voluminosas. Entender el ayer, asimismo, nos facilita estar mejor asentados para construir el hoy. Hacemos, de hecho, el presente con lo que recopilamos y entendemos del pasado. Una interpretación exhaustiva de la historia, sin dudas, nos simplifica el proceso de construcción de la realidad que transitamos. No debemos, sin embargo, transpolar un acontecimiento histórico haciéndolo avanzar vertiginosamente en la línea de la historia. Pierde, así, todos sus pormenores y aspectos más propios, y también pierde todos los elementos determinantes. La reacción de Perón a la revolución libertadora, por ende, debe ser entendida en su tiempo, dentro de aquellas circunstancias y de acuerdo a la realidad social que la imbuía. 


Mucho ayuda el repaso detallado y preciso que realizó Fernando. Las definiciones en este foro, seguramente, no distarán demasiado. Pocos serán, calculo, los que nieguen realizar una crítica al intento de pacifismo que procuró volcar el General. El contragolpe se hacia imperioso, una necesidad insustituible para asentar, afirmar y vivificar la revolución, o el intento revolucionario, que por aquellos días se gestaba. Teniendo en cuenta el grado de conciencia de clase de los trabajadores, el alto porcentaje de consenso popular en respaldo del gobierno de Perón y el terrible y asqueroso acometimiento de las fuerzas rebeldes, la violencia, o mejor dicho, la defensa por medios violentos, era la única salida que conducía a la prosperidad del proyecto. Los demás caminos terminarían, cómo finalmente sucedió, con el proceso de liberación. Cabe preguntarse, cómo deber moral, si efectivamente el movimiento peronista estaba entonces en condiciones de afrontar la afirmación de la revolución. 


La realidad actual, del siglo XXI, que nos tienen anegados de soportes y artefactos fabricados para el envaramiento; estos tiempos de enajenaciones varias y pensamiento moribundo; esta realidad de juventud desorientada y senilidad amilanada; cuando existen semejante caterva de medios de producción de significados concentrados en pocas manos y los gigantes económicos dibujan, en una pequeña mesa del hemisferio norte, los planes de gobiernos que llevarán a cabo los demás países del orbe; en este contexto en que la conciencia de clase desaparece entre humos y vapores de estupor; que los sindicatos se burocratizaron en tal medida que adoptaron los vicios y defectos de la partidocracia mas ruin; este medio tan disímil al de mediados del siglo XX, tan dispar y tan sofisticadamente injusto, en donde los poderosos no necesitan, hasta cierto límite, ejercer violencia física directa, porque tienen otros métodos, más disimulados y más provechosos, para sofocar los remotos afanes reivindicativos; en esta sociedad argentina de 2008, muy difícilmente se lleguen a esas las circunstancias que fueron dadas en 1955, y en consecuencia, la violencia como vía revolucionaria queda abolida inmediatamente, al menos como primera instancia. A eso me refiero cuando defiendo los medios pacíficos. Utilizar, con astucia de delincuente, los mecanismos que nos dejan a mano; ser discreto y mesurado, jugar al mismo juego que juegan los dominadores. Sin abandonar, obviamente, los principios revolucionarios, ni caer en las tentaciones y delirios del poder envilecido. Es el mismo objetivo, diferentes caminos. No hay que confundir, vale aclarar, con laxitudes ni ambivalencias; el respeto al estandarte de la emancipación nacional, siempre es el primer punto a observar.</description>
      <dc:subject>Violencia</dc:subject>
      <dc:date>2008-10-05T17:18:00-03:00</dc:date>
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