- BloginDebate sobre la Izquierda Nacional
- Entrada del 19/03/2008 - 21:24
Querido Mauricio:
Advierto cuatro ideas centrales en tus reflexiones:
1) En los años 80 cristalizó una “nueva producción teórica”, de carácter postmarxista, algunos de cuyos exponentes son Laclau, Zizek y Butler. Su innovación consistió en tomar las “herramientas de análisis del lacanismo” para estudiar cuestiones de orden político y social. Nosotros debemos tomar en consideración esta “nueva producción teórica”;
2) Tenemos que “dinamitar la fe religiosa” que la Izquierda Nacional tenía en los años 60, cuando consideraba que el marxismo era “la doctrina orientadora para la acción”. Semejante “dinamitación”, problablemente haga “que sea menester terminar con la idea de la Izquierda Nacional”;
3) Después de la contrarrevolución y la derrota del 76, no podemos seguir sosteniendo que nuestros puntos de vista teórico-políticos en los 60 y 70 eran correctos. La evidencia empírica desmintió las predicciones acerca de que las masas peronistas se pasarían al FIP/MPL o a un nuevo frente nacional luego de Malvinas;
4) Para llevar a cabo “el revisionismo” de la “fe religiosa” de Ramos, Spilimbergo, etc no hay que fundar una “izquierda nacional militante” sino “un club”, el cual permitirá debatir todas estas cuestiones. Sin embargo, como la creación de un club requiere del financiamiento del kirchnerismo, la disyuntiva es: o nos resignamos a no tener club, o nos acercamos al kirchnerismo para que nos proporcione los fondos que necesitamos.
No me propongo debatir contra argumentos que nadie expone, por lo cual, me gustaría que me dijeras si he entendido bien los puntos centrales de tu posición. Si no es así, me gustaría que me corrigieras. Pero si he entendido bien y tus ideas centrales son las que acabo de exponer, creo que es imprescindible que pongamos manos a la obra en el debate cuya necesidad subrayamos una y otra vez. Y me gustaría que los compañeros de Paraná que comparten esos puntos de vista también participen en el debate. Como ya he dicho antes, resulta mucha veces paradójico que los que invocan la necesidad de repensar y debatir, frente al dogmatismo que se quedó petrificado en el pasado, sean los que nunca repiensan ni debaten nada. Y que, en cambo, sean (seamos) los “dogmáticos” los que debatimos las ideas. Vos sos una grata excepción a esta paradoja. Pero a veces incurrís en algo que a mi modo de ver es un defecto. Sos propenso a sustituir afirmaciones con preguntas. Por ejemplo, escribís: “¿es necesaro rediscutir la cuestión nacional? ¿desde dónde la abordamos? ¿desde Spilimbergo? ¿acceso al estado es acceso al Poder? ¿la revolución es un camino?”, etc etc. Y cuando hacés afirmaciones, muchas veces son tan generales que uno no sabe exactamente qué pensás o a qué te estás refiriendo. Por ejemplo: “el libro de Blas trata de expiar viejas creencias”. Yo me pregunto: ¿cuáles son esas “viejas creencias”? Expongámolas, porque de lo contrario no podremos debatir nada. Tratemos de responder las preguntas, porque en eso consiste justamente el debate. Si cuando un médico nos receta una aspirina contra el dolor de cabeza, le respondemos: “¿cura la aspirina el dolor de cabeza”, no hay dos ideas confrontando, sino una idea y una duda. Y el debate no es posible.