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  • Entrada del 19/03/2008 - 09:23

Zizek y Lenin II

Mauricio M. Mayer

la lectura de la producción teórica actual nunca está demás, siempre suma, lástima que el tiempo es escaso como para emprender una lectura que se transforme en crítica. Así, es cierto eso de que la ‘popularidad’ de Zizek entre nos y en el ‘mundo académico’ tiene mucho que ver con su mujer argentina, algo así como para las revistas bienudas implica Máxima Zorreghieta, plebeya argentina y hoy princesa de holanda. Una forma degradada de vulgarización del patriotismo (por manos sagaces y rápidas), esto es, anotarse un poroto como sea.
Ahora, Zizek escribió un poco más que dicho libro que no he leído. El punto de tomar las herramientas de análisis del lacanismo, que cristalizó como producción teórica en la década del 80’, es el punto innovador y que a ellos —me refiero a Laclau, Zizek y Butler— les ha otorgado un lugar y una identidad. Identidad que tiene que ver con el posmarxismo y el posestructuralismo pero no necesariamente con lo que nosotros entendemos como los teóricos relevantes de la posmodernidad.

Ahora, si a esta producción se la quiere tomar como un ‘nuevo catecismo’ que explica todo, me parece que estamos perdidos. Pero no mucho más perdidos que tomar el marxismo como una doctrina orientadora para la acción. Este es el meollo de la cuestión y creo que eso es lo que subyace en las posiciones que adoptamos cotidianamente. Por mi parte, no pregono un ‘aggiornamiento’ más o menos oportunista de la IN a las nuevas épocas, más bien postulo la idea de un revisionismo sobre la generación de los fundadores, esto es, Ramos, Spilimbergo, Blas, Guerberoff… entiendo que hay que dinamitar la fé religiosa acopiada en la década del 60’. Capaz que sea menester terminar con la idea de IN, más aún si ya forma parte del universo espiritual de la ‘clientela’ del kirchnerismo y de la progresía.

Hay mucho de esta fé en lo que vos entendés por “izquierda nacional militante” (la verdad es que debería transcribir identificando datos pero no tengo tiempo de hacerlo).
El trabajo de Blas sobre la urss y Lenin se inscribe en la crítica, en el estudio, en una necesidad de mirar de otra manera ya que los lentes con los que estamos mirando no nos sirven para mirar… es un trabajo de ruptura, de esperanza en que aún podemos encontrar el camino…

Luego de una formidable contrarrevolución y derrota, podemos seguir insistiendo en que teníamos la razón en la década del 70’?… hablo de la razón política, no teórica ya que esta contiene elementos verdaderos pero pueden resultar inocuos en el movimiento social. Ciñéndonos a nuetro marco, no se verificó (a partir de 1975) que las grandes masas populares abandonen al peronismo ‘alvearizado’ y sigan al FIP/MPL, menos aún dicho desplazamiento se operó en la perspectiva de un nuevo frente nacional a partir del acontecimiento de Malvinas.

En este sentido estoy en absoluto desacuerdo con que el trabajo de Blas sea ‘reaccionario’ más bién, se trata de expiar viejas creencias. El que mejor explica la tragedia de cáncer ínsito que llevaba el bolchevismo que muerto Lenin pasó a manos del déspota georgiano y sus herederos, fue el propio Trotski; hay unas páginas en Mi Vida que las dedica a explicar ese fenómeno de pérdida del poder, que dice que éste no era un objeto que se le escurre como agua entre los dedos sino, más bien, había elementos histórico-políticos en el proceso que explican la causación de la pérdida del poder y el exilio.

O sea, abordar la cuestión del capitalismo en argentina y latinoamérica como así también su ausencia y la presencia del imperialismo, sigue siendo un tema vigente. Es necesario rediscutir la cuestión nacional?. Desde donde lo abordamos: desde Spilimbergo? desde la situación de un Brasil capitalistamente expansivo con una burguesía paulista alianzada al capital trasnacional? el Mercosur y los T.V. brasileños que liquidarían las fábricas de tierra del fuego?… Lula y el Congreso del PT de 1988 y su llegada al Poder?. Hablando del Poder, un posmarxista como Laclau ya en la década del 80’ (pleno alfonsinismo) se había convertido a la religión democrática, obviamente a partir de una lectura de la situación en el capitalismo ‘central’: da cuenta de esto su trabajo ‘hegemonía y estrategia socialista’… pero la irrupción del proceso venezolano también creo que lo hace revisar posiciones para llegar a abogar por los ‘procesos populistas latinoamericanos’. Esto da pábulo para rediscutir el poder, el acceso al Estado significa acceder al poder?, las masas movilizadas revolucionariamente pueden detentar poder suficiente? la revolución es un camino?…

Para realizar un nuevo abordaje de dichas cuestiones de fondo, yo entendí que era viable fundar un ‘club’… el punto es que, dicha idea se lleva bien con el financiamiento por parte del estado. En el estado los únicos que podrían alentar —por las razones ya expuestas por G.C.— una iniciativa de esta naturaleza, son nada menos que los kirchneristas.
Creo que el deseo de ir encontrando el procedimiento (que deponga mezsquindades) para responder a estas preguntas en forma colectiva es lo que va a permitir re-fundar una corriente nacional revolucionaria y socialista latinoamericana.

Comentarios:

Carlos A. Zelada dijo:

Carecemos de la vasta lectura política de las que los marxistas suelen hacen gala y que, es conveniente aclararlo, no lo decimos con ironía.

No obstante, al igual que la comida, no basta que se la ingiera. Es menester digerirla. Decimos esto, porque la manera de abordar la lectura política pareciera hacerse—esto es una impresión que no tenemos con que refrendarla—....como decir....del orden de una aplicación. No se habla del “sistema operativo” que permite que los programas funcionen.

La “progresía” de la que habla Mayer es, a nuestro parecer, la respuesta heterodoxa que el capitalismo triunfante permite a medias a los Estados nacionales. Obviamente no nos estamos refiriendo a los países industriales aunque ellos también ensayen desde posiciones menos desesperadas “terceras vías”, “socialismos de mercado” etc.

Para que la actividad política sea viable --recordemos esta perogrullada --es necesario que parta de la “realidad” que, como decíamos en otra página de la IN, no es la Verdad, entendida ésta como fundamento axiomático. Sí de “verdades” parciales que, en países como la Argentina, desconciertan y suelen impulsar a negar lo evidente a fuer de no poder comprenderlo.
Aquí se habla de Lenín, como en algún momento se habló de Mao y como no hace tanto se hablaba de Fidel, dicho esto en el sentido simbólico que tiene esos nombres.
Nos preguntamos ¿por qúé la ortodoxia peronista que cuenta con dos columnas imposibles de soslayar no es analizada como se debiera en el plano político? Porque contar con una Doctrina y poder comprobar el arraigo que en la “clase obrera” tiene esa...como decir.....¿ideología? son dos elementos tan abrumadoramente importantes que, a nuestro juicio claro, no puede dejar de lado ningún análisis de la realidad a partir del cual se intente configurar una acción política.

Así como en el orden económico el país sigue volcado hacia Buenos Aires, como en la época de los “catorce ranchos”, hoy, con veinticuatro provincias de las cuales, Pacto de Olivos mediante, Constitución del ‘94 dándole marco y progresistas pragmáticos agitándose por conseguir “desarrollo con inclusión” seguimos mal direccionados, así también la “democracia” que nos ha vendido como su ejercicio el cortar calles y rutas—y no hacemos distingos entre “el campo” y la CCC porque ambos expresan la falencia del Estado Nacional para dar respuesta a los cuestionamientos de toda laya, no importa de qué signo,—así también decimos, la falta de un norte que aglutine a la mayor parte de la población dejando de lado los sectores minoritarios para que decidan su destino por su cuenta eligiendo plegarse al núcleo más representativo o seguir haciendo análisis de un “deber ser” sin futuro, continuamos perdidos “como turcos entre la niebla”.

A nuestro entender claro, una política clasista—que al menos por ahora ya que en política no suele ser prudente hacer futurología—es inviable y, esto es más importante, no es conveniente—y no lo decimos solo porque sea riesgoso, Cuba hace cuarenta años que está pagando su política independiente—sino también por algo con un fundamento menos tangible. La posibilidad de establecerla ignora la esencial necesidad del ser humano de no vivir velando las armas. Y la transformación social de un país cuando el peso específico de un sector no se hace decisivo, es ir contra la corriente, lo que, obviamente trae posibilidades funestas como la que se dio en España en 1936.

Enviado el 17/11/2009 a las 13:34

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