- BloginViolencia
- Entrada del 05/10/2008 - 14:26
Comparto lo dicho por Jorge (al respecto ha preparado una nota que toca algunos puntos de los dicho y que adjunto para ser editada en la página), por lo que en un momento pensé en no responder… pero eso es de mala educación, así que por respecto al compañero Lucas digo:
Creemos que el movimiento peronista si estaba en condiciones de “afrontar la afrimación de la revolución”, pero ese movimeitno fue traicionado por su conducción burguesa (como bien apunta Jorge), lo que reafirma la tesis de que el frente nacional debe ser conducido por la clase trabajadora.
Como aclaro en el texto, yo hablo de una violencia revolucionaria, ejercida por un gobierno revolucionario, y no en cualquier momento sino cuando las contradicciones llegan a punto donde sólo pueden resolverse mediante la violencia (1955, es ese punto). Al respecto bien pone como ejemplo Jorge, a la realidad actual boliviana.
Lamento decirlo, pero los poderosos sí necesitan utilizar la violencia como instrumento de controlador social y para imponer sus programas… ¿Qué fue sino diciembre del 2001?… ¿y los asesinatos del Punte Avellaneda del 2002?… Además de utilizar otra violencia más discreta… ¿Que son los salarios magros y las condiciones denigrantes de los trabajadores? ¿la explotación inhumana de los hermanos bolivianos y paraguayos y del norte argentino? ¿y los niños banderas, que son fumigados con glisofato? ¿y la desnutrición infantil en un país que es de los principales productores de alimentos?… El statu quo constantemente hace uso de la violencia contra el pueblo, y cuando el pueblo quema un tren son unos salvajes…
El pueblo esta sometido a la violencia constantemente y esto sólo culminará cuando él se apropie del poder y sobre las cenizas humeantes de la dependencia construya una nación justa, libre y soberana… cuando construya sobre el cadaver de la explotación un sistema que se rija no por la explotación del hombre por el hombre, sino en la colaboración y la equidad… es decir, por el amor al prójimo!
saludos.
Comentarios:
Carlos A. Zelada dijo:
Espero no ser irrespetuoso al hacer este comentario. El espacio que brinda Socialismo Latinoamericano es abiertamente generoso y, tal vez, como todo lo que se da sin cargo, lo esté aprovechando indebidamente.
Dicho esto pasamos al tema de la Violencia que es, suponemos, el que es central de lo que dice el señor Pereyra.
En primer término debería afirmarse como un axioma que la “violencia” es solo un instrumento y no necesariamente “el” instrumento con que deben afrontarse las divergencias sociales que es materia indiscutible de la Política.
La “sublimación de la violencia”—como caracterizara el senador Eric Calcagno a la Política —es un arte y, como tal, sometido a los vaivenes de los hechos. No se hace Arte con Abstracciones. Si, a través de la mirada de los hechos que generan las respuestas, se logran respuestas inteligentes, cuando son verdaderas, se vuelven poesía. Y a eso llamamos Arte.
Decimos esto porque la Injusticia que siempre campeó en la vida de los hombres, en los pueblos y en las naciones no es el justificativo decisivo para el empleo de la violencia. Eso lleva a sopesar indefectiblemente las posibilidades de obtener el fin que se persigue y, como un derivado del análisis, el costo que no son solamente vidas humanas irrecuperables sino también la secuela que la guerra, en cualquiera de sus versiones—ya que la violencia es eso—trae aparejada como una lacra incurable.
Las famosas “contradicciones”, que la izquierda suele querer exacerbar como si se tratara de un mecanismo automático, (el “cuanto peor mejor”) pareciera desechar la “superación” de la dialéctica que, reteniendo los “momentos” anteriores, tanto de la “afirmación” como de la “negación”, lleva a estadios menos conflictivos.
Si, con mentalidad maniquea, solo por dar un ejemplo, se piensa en las desdichas sin cuento que trajo la Revolución Industrial pero se dejan de lado el aumento geométrico de la población que permitieron los medios mecánicos de producción, solo se está mirando miopemente una realidad que tiene una diversidad que, cuanto más se trata de focalizar, más se acerca a la vida de cada una de las naciones con las que, al menos por ahora, está parcelado el mundo.
La Democracia que no es la tan cacareada “división de los poderes” lo que es solo un modo de ejercerla; es ante todo la voluntad de las mayorías. Si esas mayorías respaldan con su apoyo las leyes que pongan coto a la depredación que los intereses consolidados suelen ejercer como el modus operandi habitual, ese que dice que cuando estoy en situación de ganar me olvido de la “justicia” y cuando estoy de espaldas clamo por la “justicia”, tal vez, decimos, el ominoso fantasma de la violencia deje de sobrevolar como los buitres sobre los campos de batalla.
Enviado el 30/11/2009 a las 13:54