- BloginDebate sobre la Izquierda Nacional
- Entrada del 01/04/2008 - 14:12
Hace unos días Mauricio y Juan Manuel intercambiaron algunos mails sobre la siguiente cuestión: ¿es el peronismo un “significante vacío”? Quisiera decir algo al respecto
1) Un lingüista llamado Ferdinand de Saussure escribió hace unos 100 años un libro en el que sostenía más o menos lo siguiente. Los signos son los elementos que componen la lengua. En los signos podemos abstraer dos aspectos diferentes: de un lado el significado, que es el contenido del signo o el concepto, y del otro lado el significante, que es la expresión del signo, la imagen acústica. Así, por ejemplo, las expresiones (signos) “tío” y “hermano de mi papá” pueden tener el mismo significado en la medida en que el contenido de ambas expresiones es el mismo. En cambio, en tanto “significantes”, son diferentes, obviamente. Una situación inversa se presenta, por ejemplo, con el término “rico”. En las expresiones “Cristina Kirchner es una mujer rica” y “la ensaimada que Héctor lleva a las reuniones de Socialismo Latinoamericano es rica”, el significante es el mismo, pero no así el significado.
2) Los problemas inaugurados por Saussure fueron continuados por muchos autores. Uno de ellos fue el psicoanalista Jacques Lacan, quien sostuvo que en la pareja significado/significante la primacía corresponde al significante. Todos los que estén familiarizados con algún psicoanalista “lacaniano” podrán notar esa propensión a recurrir a juegos del lenguaje, a metáforas y a retruécanos para explicar las conductas de sus pacientes, o mejor dicho, clientes. Por supuesto, el lacanismo carece de todo rigor científico y es una práctica esotérica desarrollada por ciertas sectas pequeñoburguesas en París y en Buenos Aires. En el resto del mundo no existe. Sin embargo hay corrientes polítco-académicas que a partir de la enrevesada terminología lacaniana pretenden desarrollar teorías sociológicas. La profesora norteamericana Judith Butler, una teórica del feminismo lésbico, por ejemplo, se vale de Lacan para sostener cosas insólitas, como que la identidad femenina es una “construcción cultural efectuada a través del discurso”, y que no hay ninguna base biológica que permita diferenciar un hombre de una mujer, puesto que la biología también es un “discurso”. Todas estas pavadas, dichas con toda seriedad por gente que cobra mucho dinero en instituciones universitarias del “Primer Mundo”, hubieran hecho reir a carcajadas al viejo Engels, quien jamás habría creído que el idealismo filosófico, el antimaterialismo militante, hubiesen podido llegar tan lejos.
3) Otro de los autores que ha escrito algunas cosas intentando extrapolar la terminología lacaniana al campo de las ciencias sociales fue nuestro exitoso compatriota Ernesto Laclau. Es recurriendo a Laclau que uno puede hablar “en difícil” para impresionar a las personas que no conocen la miseria intelectual y moral que caracteriza al mundo académico y sentenciar: “el peronismo es un significante vacío”. ¿Y qué cuernos significa que el peronismo es un “significante vacío”? Significa lo siguiente: el término “peronismo” (o el movimiento peronista, lo mismo da, puesto que para la gente como Butler, Lacan y otros “posmodernos”, toda la realidad no es otra cosa que “discurso") es un “significante” que no tiene “significado”. Es decir, es una palabra que puede ser usada con entera libertad por quien lo desee, para decir una cosa u otra. Y así, los menemistas decían que Menem encarnaba el peronismo; lo mismo dicen los kirchneristas der Kirchner, y lo decían los Montoneros, o López Rega, etc En la medida que el significante “peronismo” está “vacío”, cualquiera puede adjuntarle un “significado”. Uno puede decir, como decían los nacionalistas de izquierda Puiggrós o Hernández Arregui, que el peronismo es “socialismo nacional”. Otros, como los socialistas juanbejustistas, pueden decir que el peronismo es “fascismo”. Y también es lícito decir, como hicieron Ramos o Spilimbergo, que el peronismo “es un frente nacional con jefatura burguesa”. En cualquier caso, recordando a Lacan, habría que decir que “la primacía es del significante”, el cual es autónomo y “exterior al significado”.
4) Si el peronismo es entonces un “significante vacío”, es decir, una expresión sin contenido sustantivo, entonces habrá que concluir algunas cosas: a) pudiendo serlo “todo”, el peronismo termina siendo “nada”. Es una especie de etiqueta que hoy puede significar una cosa y mañana, u hoy mismo, otra distinta y hasta opuesta; b) a Izquierda Nacional se equivocó al constituirse como tal a partir de una determinada caracterización del peronismo, puesto que la única caracterización posible de un “significante vacío” como el peronismo sería que su significado no existe (es una creación “discursiva”, diría Butler) Calello, por ejemplo, al escribir “Peronismo y Bonapartismo”, no habría hecho otra cosa que perder el tiempo; c) si el peronismo es un “significante vacío”, ¿qué nos impide meternos dentro del peronismo para tratar de imprimirle el “significado” que a nosotros más nos guste? ¿Por qué atribuirle al peronismo un “significado” (una naturaleza de clase) según el cual los socialistas revolucionarios deberían mantenerse independientes política, ideológica y organizativamente? ¿No será un pecado de “dogmatismo”?
5) Recapitulo. Partiendo de Saussure en 1) arribé a la pregunta con la que cierro el punto 4): ¿quién nos impide ingresar al peronismo? La respuesta a esa pregunta, si creemos en la teoría del peronismo como “significante vacío”, es obvia: tenemos que entrar al peronismo y no mantenernos al margen. El actual gobierno de los Kirchner es un gobierno “peronista”, que tiene cosas buenas, regulares y malas. Pero en tanto “peronismo” el gobierno de CK es un gobierno sin “contenido sustantivo”. Es una realidad “abierta”. Es “significante sin significado”. Quien crea en el peronismo como “significante sin significado” va a restar importancia a cualquier intento de ensayar una caracterización de clase del peronismo: lo importante sería el “significante”, no el “significado”. Acá, el sofisticado posmodernismo termina coincidiendo con el tosco pragmatismo de quienes dicen “a los intelectuales de izquierda los mandaría a que se vayan a laburar políticamente al barrio, y con la boca bien cerrada”
6) Llegamos, entonces, a que teoría del “significante vacío” es la versión posmoderna de la teoría de los Montoneros en los 70. Expresa, en lenguaje “erudito”, aquella socarronería de Perón: “en la Argentina hay un tercio de socialistas, un tercio de conservadores y un tercio de radicales. ¿Y los peronistas? ¡Ah, peronistas somos todos!”. La teoría del peronismo como “significante vacío”, entonces, puede articularse con las posiciones del peronismo de izquierda, de oportunismo hacia la burguesía nacional, pero no con las posiciones del socialismo de la Izquierda Nacional.
Saludos a todos. GC
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Comentarios:
Julio dijo:
Me parece el peronismo puede ser que seamos todos, es una idea, un sueño, una visión pero a la que todos aspiramos como país pero a la vez es Nada. Para que el peronismo real funcione necesita de radicalismo.Es como el héroe al villano.
Enviado el 22/05/2009 a las 02:10
Carlos A. Zelada dijo:
Muy interesante la cuidada exposisción de Gustavo Cangiano acerca del “significante” y del “significado” que, como conceptos—insoslayables para comprender la múltiple realidad—aplicados al peronismo, dan un panorama amplio de las diversas vertientes políticas que, como dijera Perón en su momento, querían vestirse con la camiseta peronista.
Tal vez el peronismo—médula de la dicotomía argentina expresada como un fervor pro y un fervor anti—al margen de ser la expresión política mayoritaria de los sindicatos, coincida con el vago sentimiento nacional que inficciona a todas las clases sociales aun cuando tengan formas de manifestación diversa.
El clasismo—y no estamos haciendo valoraciones—en su internacionalismo idealista que recorre desde el humanismo hasta las unidades políticas mayores a la Nación, se vuelve pólvora humedecida en el sentimiento de quienes conocen en razón de su trabajo, la relatividad de las buenas intenciones.
Quienes muchas veces, acicateados por la desesperación, suelen tener expresiones xenófobas, sienten que la “solidaridad con Cuba”, “el imperialismo judío” y otras formas de política que quieren ser la chispa de la lucha social, son el equivalente de las consabidas manifestaciones parisinas cada vez que hay alguna depredación propia del capitalismo salvaje que siempre apegado a las buenas maneras, no trepida en ejercer la violencia cuando es funcional a sus intereses.
De allí el viceral rechazo que la izquierda suscita en los sindicatos, último refugio de los trabajadores donde también—eso tampoco hay que negarlo—anidan las lacras que trae todo hacer humano.
Pero recordando a Perón diríamos que la acción política no se hace solo con los “buenos”. Se hace con los que están. Eso no quiere decir que se firmen cheques en blanco, se hagan seguidismos de ningún tipo ya que eso es esencialmente irracional. Pero tampoco es querer “construir” una política sobre la base de un sentimiento moral que da fe en la lucha pero que hace que se distorcione la lectura de la realidad.
Enviado el 17/11/2009 a las 14:20