• BloginParo del Campo
  • Entrada del 27/03/2008 - 09:02

Delimitar claramente la firme oposición al lock out campero de cualquier apoyo al gobierno

Los que tenemos una militancia acotada a Socialismo Latinoamericano (me parece que cada uno sabe si comparte o no lo que sostenemos con respecto al gobierno y en que espacio milita), deberíamos fijar una posición de blanco o negro con respecto al lock out del campo. No podemos entrar en la disyuntiva sobre el carácter del gobierno, está claro cuál es el papel que el centroizquierda viene a cumplir por estos días de recomposición semicolonial. El aumento o no de las retenciones no cambia la naturaleza de este gobierno. Sin embargo, los hechos están asociados a las reacciones que esa política ha generado y que han tomado las calles fijando una agenda política que no podemos obviar. Es llamativo que quienes se deshacen en remarcar la “heterogeneidad del campo”, apelen a la naturaleza de clase de los manifestantes que cortan las rutas. Al menos en donde yo vivo y por lo que ví en Córdoba, son los primos pobres de la oligarquía, el medio pelo rural de 4x4 disfrazado de gaucho y tolerando el sol con rosignnol importados. Es cierto que el campo no es uno solo, pero también es cierto que hoy funciona como una corporación a la que sólo le calienta la corporación exportadora. En la ruta 40, km 3125 de Eugenio Bustos Mendoza en donde vivo, la sociedad rural corta la ruta y no deja pasar a los camiones. ¿Son cerealeros afectados por las retenciones a los granos? Nooo¡¡¡ Son una manga de garcas que le venden uva a las multinacionales o exportan su vino y que están desabasteciendo deliberadamente. Les importa un carajo el resto del país y, en todo caso, están enfrentando a este gobierno no por su carácter antinacional sino por las exigencias que el capital extranjero ha considerado vitales para recomponer cierta cohesión social frente a la postcrisis. Toda la partidocracia de ascendencia gorila de adentro y de afuera del gobierno, la iglesia, la Sociedad Rural, y la inmensa mayoría de las clases medias acomodadas y altas, más algunos sectores de las FFAA están claramente encolumnados con este campo. Los pequeños productores de frutas y hortalizas de acá, están contra el lock out. Le venden al mercado interno y con las rutas cortadas no pueden ubicar su producción en el mercado citadino. El verdeo, por ejemplo, se está hechando a perder todo en los depositos de los pequeños productores que esperan en vano por los camiones.

Las inmensas mayorías, que no son los empleados de Delia y Persico, permanecen pasivas pero, de radicalizarse aún más este escenario, una opción que por ahora no parece ser resistida por el gobierno, no van a tomar posición a favor de la sociedad rural y “el campo”. No van a definir su política concreta desde un largo ejercicio de elucubraciones intelectuales, sino desde la certeza de las góndolas vacías y el aumento de precios. Potencialmente podría presentarse la paradoja de que un gobierno de origen y naturaleza antinacional y contrarrevolucionaria contaría, al menos coyunturalmente, con el inmenso apoyo del inorgánico movimiento nacional y popular. Laburemos en una declaración que delimite claramente la firme oposición al lock out campero de cualquier apoyo velado al gobierno entregista.

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