Socialismo Latinoamericano
  • LA IZQUIERDA NACIONAL
  • Artículo cargado en febrero de 2002

En Naciones Unidas Kirchner confirmó que su gobierno se alinea
en el bloque de la guerra contra Irán

El presidente Kirchner colmó las expectativas del gobierno estadounidense y del sionismo local e internacional, cuando denunció en la Asamblea de la ONU a Irán por no aceptar los reclamos de la justicia argentina contra funcionarios y ex funcionarios de ese país, acusados de ser responsables del atentado contra la AMIA en 1994. “Fue una demostración muy clara de cómo se maneja un país en democracia y ajustado a derecho. Fue un discurso muy valiente. Creo que era el momento y el lugar de decir todo esto”, declaró Aldo Donzis, presidente de la DAIA. En similares términos se expresó Luis Grynwald, titular de la AMIA. La directora del Instituto para América Latina del Comité Judío Norteamericano, Dina Siegel Vann le asignó a las palabras de Kirchner “significado especial porque hablamos de las denuncias al líder de un país que desde muchos años patrocina el terrorismo internacional”. Días más tarde en Nueva York, la canciller de Israel, Tzipi Livni, le dijo a Cristina Fernández: “fue claro, preciso y no fue concesivo”, en referencia al discurso presidencial. Por su parte el diario ganadero de los Mitre le dedicó uno de sus editoriales bajo el siguiente título: “Satisfacción por el reclamo a Irán”.

De esta forma la denuncia del gobierno argentino pasó a formar parte del expediente que están armando los fundamentalistas de la Casa Blanca, con vistas a justificar un posible ataque contra la república islámica, bajo la acusación de que su gobierno está embarcado en el desarrollo de energía nuclear con fines bélicos, tan cierta como la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Saddam Hussein. Para el gobierno estadounidense este alineamiento reviste un carácter fundamental. Kirchner lo mismo que Lula le pueden decir que no al Alca, y el gobierno de Bush comprender que tanto en uno como en otro país las principales burguesías industriales del cono sur tienen un límite para aceptar las imposiciones de las corporaciones imperialistas del norte, o puede dejar que el presidente argentino despotrique contra el FMI y el neoliberalismo, mientras le pague al contado al organismo financiero una deuda en su mayor parte fraudulenta. Sin embargo el asunto principal de la relación Argentina-Estados Unidos se llama ahora Irán. Los planes de un ataque contra sus instalaciones nucleares y la infraestructura civil y militar datan de tiempo atrás, y se han intensificado en los últimos meses bajo la inspiración del vicepresidente Cheney, con firme respaldo de los gobiernos conservadores de Alemania y Francia y, en definitiva de la administración laborista de Gran Bretaña.

Sin embargo, la gravedad del acto de sumisión del kirchnerismo se ve con claridad a la luz del contenido de la investigación del atentado contra la AMIA llevada adelante por el fiscal Nisman, y consolidada por la resolución del juez Canicoba Corral. Esa investigación, según puntualizó en su momento la prensa local, evidencia una serie de significativas inconsistencias, entre otras:

  • Las “pruebas” fueron aportadas por el SIDE, el FBI y el Mossad, y revisten carácter secreto, así como buena parte de la acusaciones de los fiscales. Esas “pruebas” ya habían sido desestimadas por el Tribunal Oral que dio por tierra con la “investigación” del ex juez Galeano.
  • Ningún testimonio presentado —todos correspondientes a opositores al gobierno de Teherán— aporta datos directos: los testigos contaron lo que les habían contado. Uno de estos testigos fue presidente en la época del Sha; otro revistó como alto funcionario de ese régimen.
  • Moshen Rabbani, agregado cultural de la embajada iraní en esa época, fue acusado por participar en la reunión realizada en la ciudad de Mashah, donde supuestamente se planificó el atentado. La única evidencia para este señalamiento es su presencia en Irán en esa fecha.
  • Ibraim Berro, militante de Hezbollah fue identificado como el atacante suicida. La investigación llegó a esta comprobación sobre la base de supuestas declaraciones de hermanos de Berro y de un identikit realizado a partir de una foto y reconocido por una testigo. El caso es que los hermanos de Berro negaron haber realizado esas declaraciones, y el reconocimiento resultó negativo en dos oportunidades, mientras que en la tercera la testigo dijo que “podría ser”.
  • La investigación tiene una llamativa ausencia: la conexión argentina.

En su momento APEMIA (Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA) emitió la siguiente declaración: “Nisman preparó un escrito a la medida de las exigencias de los gobiernos de Estados Unidos, Israel y de las organizaciones del lobby judeo-americano, que desde hace meses vienen exigiendo poner la causa AMIA al servicio de la guerra y de la condena internacional al régimen iraní. El dictamen no está motivado en la búsqueda de verdad ni en investigación alguna de la Fiscalía”. La agrupación denunció que ese documento fue armado siguiendo la exigencia de INTERPOL de que un  nuevo juez y un re-examen de las pruebas sirvieran de base al pedido de nuevas capturas internacionales. En consecuencia, APEMIA reclamó la renuncia del fiscal y la entrega de la documentación secreta para que una comisión independiente analizara la responsabilidad del Estado argentino y de otros Estados cómplices del atentado.

Días después del discurso de Kirchner en la ONU, Laura Ginsberg, titular de la agrupación declaró: “El presidente confirmó que sólo intenta exculparse de su responsabilidad y que quiere poner la causa al servicio de los intereses norteamericanos sobre el terrorismo internacional. Eso está lejos de la justicia”. Tras afirmar que Kirchner pidió colaboración internacional “para la más corrupta justicia argentina”, Ginsberg reiteró que “la única solución es abrir los archivos secretos”.

Como era de esperar, el dictamen Nisman fue respaldado por la AMIA, la DAIA y el Congreso Mundial Judío, mientras que la embajada de Estados Unidos felicitó al gobierno argentino por su apoyo a la “investigación”. A todos ellos lo que realmente les interesaba era demostrar que Irán esta bajo el domino de un régimen terrorista, situado en el “eje del mal”, según el imaginario infantil del retrasado mental que habita el salón oval de la Casa Blanca.

Sobre los intereses de fondo del sionismo local basta recordar que en agosto de 2006, en pleno ataque criminal del ejército israelí contra el pueblo libanés, la AMIA, la DAIA y la OSA, viajaron a Israel para respaldar al primer ministro Ehud Olmert. “Le manifestamos nuestra solidaridad en esta situación tan dramática y en especial para el Estado de Israel”, declaró al regreso el titular de la DAIA, Jorge Kirszenbaum.

En esa guerra la aviación del Estado sionista utilizó bombas de fragmentación, prohibidas por la Convención de Ginebra en zonas civiles. Al término de este conflicto existían más de 100 mil de éstos proyectiles sin estallar, con inminente riesgo para la población por su dificultad para detectarlos. Según funcionarios de las Naciones Unidas, el 90% de las bombas fueron arrojadas 72 horas antes del fin de la guerra, cuando ya se sabía de la existencia de un acuerdo. A fines de julio, el organismo internacional denunció que el gobierno de Olmert había desoído 10 llamados para que detuviera el bombardeo a su puesto en el Líbano, en el que murieron cuatro observadores de la organización. Días más tarde la ONU volvió a denunciar un ataque de la aviación sionista contra un convoy del organismo cargado de alimentos y agua con el resultado de ocho muertos y veinte heridos. En esos días, en pleno ataque, el presidente del Líbano, Emile Lahoud, acusó a Israel de emplear “bombas de fósforo blanco contra civiles y niños”. 

Sin embargo, acciones de esta naturaleza no constituyen un impedimento para que las principales organizaciones que dicen representar a la comunidad judía en Argentina, otorguen su respaldo a la política expansionista de la burguesía sionista en Oriente Medio, con el justificativo de que se trata de la seguridad del Estado de Israel.

Para el gobierno de Kirchner la aceptación de las exigencias del bloque sionista constituye una suerte de reaseguro, respecto al límite de tensión que puede admitir la relación con republicanos y demócratas estadounidenses, en áreas en las que la burguesía argentina trata de preservar sus propios intereses. En este sentido las relaciones de la administración kirchnerista con las organizaciones sionistas internacionales y la presencia en mayo pasado de Cristina Fernández como invitada de honor, junto a nada menos que Alvaro Uribe, en el Comité Judío Norteamericano revisten un significado elocuente. El Comité desempeña un papel central en el lobby que influye fuertemente sobre la política de la Casa Blanca y el Congreso con relación a Oriente Medio. Basta saber que la mayor parte del financiamiento de partido demócrata y una proporción importante del republicano provienen de fondos aportados por la poderosa burguesía judía. Esta gravitación confieren un sesgo marcado a las decisiones de la administración conservadora respecto al conflicto palestino-israelí, a la invasión de Irak, al bombardeo del Líbano y, actualmente, a los planes de ataque a Irán, y contribuye de modo decisivo a crear el clima de casa de brujas que impera en Estados Unidos contra quienes denuncian esta influencia, condenan la política de conquista territorial que practica el Estado de Israel y denuncian la política de limpieza étnica que sus dirigentes llevan adelante desde 1948 en Palestina.

En definitiva, con su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, Kirchner ha demostrado que es un presidente previsible y que en definitiva toda su “heterodoxia” en materia de política internacional, no pone en tela de juicio el paradigma construido en torno al antagonismo civilización-terrorismo, mito fundamental destinado a afirmar el dominio del capitalismo en esta época de militarismo, barbarie y saqueo imperialista.

SUSCRIBIRSE A NUESTRA LISTA DE CORREO
ENVIAR ESTA NOTA POR E-MAIL A UN AMIGO
COMENTAR ESTA NOTA
El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente • Izquierda Nacional, publicación del grupo Socialismo Latinoamericano, se realiza sin aportes de particulares, es un esfuerzo militante.