El hombre de hoy es el padre del mono del año dos mil…
J Sabina y L. E. Aute, Eclipse de mar.
El universo tiene una explicación. Una
No reniego, abdico, del racionalismo y la inteligencia que pretendí cultivar y desarrollar. Pero no vayan a creer que soy un romántico anticientificista heredero de las pesadillas de la razón que vio volar Goya en su grabado; tampoco es que ame el arte y crea que a la ciencia le falta poesía.
Pasa que las palabras Racional e Inteligente, aunque por separado, se han convertido en patrimonio del más medieval de los oscurantismos (perdón Le Goff [1] ). Muchos científicos y pretenciosos han hecho uso y abuso de estos términos, pero llegamos al colmo cuando los Carlos II [2] del mundo se erigen en campeones de la inteligencia y la racionalidad.
El racionalismo, que acabó siendo la diosa razón para los iluministas del renacimiento, la luz que espanta todos los miedos instintivos de la humanidad, la antorcha que iba a quemar el mundo para convertirlo en un paraíso de tolerancia y entendimiento, ha sido capturada y vive hoy en las mazmorras del imperio, que necesita —cada vez más— sus dioses en los panteones locales de toda las provincias, para que las divinidades imperiales vigilen la estricta obediencia de sus preceptos.
Parece que fue ayer, y fue ayer (12 de septiembre de 2006), que Joseph Ratzinger (a) Benedicto XVI condenó públicamente, en una misa, en su Alemania natal las teorías ateas sobre el origen del hombre, fin de cita.
Dice Ratzinger que es irracional (nótese que ni siquiera necesito ser irónico) sostener teorías que olviden a dios en la aparición y desarrollo del universo y de los humanos.
No es casual, supongo, sospecho, comploto, que la nueva embestida católica ultra conservadora tenga tantas coincidencias con la teoría (o seudo teoría) del Diseño Inteligente que está ganando su lugarcito en las cátedras norteamericanas. El diseño inteligente supone que la selección natural solita no alcanza para explicar el misterio de la vida y la evolución, y se agarra otra vez de los genios malignos, los damons y los dueños del mundo para decirnos de dónde venimos y a dónde nos van a mandar.
No es casual: si alguien tiene tinta en su pluma para escribir el Apocalipsis ese es el evangelista George W. Bush.
Adenda, el Génesis según Ratzinger
Pero la Historia de Ratzinger atrasa. No lo digo porque sus teorías sean del siglo XII si no porque ahora desarrolla (o subdesarrolla) el origen del hombre pero ya nos había anticipado la hominización diferenciada de la feminización.
Joseph Benedicto no habló en el sermón de la alemania sobre la aparición de la mujer, sujeto que es uno de los problemillas que más lo preocupaba en su Prefectura de la Inquisición (a) Congregación para la Doctrina de la Fe [3] . La mujer no es tema nuevo, hace milenios que los hombres no hablamos de otra cosa. El año pasado el Código Da Vinci puso en alerta amarilla a muchos buenos creyente que sostienen el orden jerárquico dios-hombre-mujer explicitado en el libreto judeo-cristiano. Pero es ingenuo, cuando no malintencionado, que la religión del amor ponga rangos cuando su mensaje es claramente libertario e igualador. Una nueva traición de la jerarquía (institucional eclesial) a la fe del pueblo católico.
No es cuestión de qué credo siga cada uno. El cristianismo que tantos beneficios negoció con Constantino vuelve a ser religión del imperio. Pero quedan muchos cristianos todavía, de los núcleos comunales, de los que parten y comparten el pan y —para ejemplificar nomás— pretenden cierta justicia a la hora de compartir la tierra: no deja de ser elocuente que simultáneamente a estos atropellos intelectuales vaticanos la iglesia católica argentina edite un documento que denuncie la concentración de la tierra en el país.
No es cuestión de ponerse anticlerical cuando el cristianismo tiene elementos progresistas y populares de comprobada importancia. No olvidar que fue este mismo Joseph Ratzinger el que condenó al silencio a los teólogos de la liberación como Leonardo Boff, censurando así, por herejía, lo más social de la Doctrina Social de la Iglesia.
Esquirlas
Ratzinger aclara que la fe (perdón, esta ensalada entre razón y fe que hace en el púlpito) es extremadamente necesaria para superar los fanatismos religiosos ¿Necesito repetir que no necesito ser irónico otra vez? En la era del fundamentalismo los vaticanos no quieren perder su porción en el ajedrez que gana el misticismo islámico y tratan de jugarse el caballo.
Lo más triste es que estos fanáticos religiosos (Bush y Benedicto XVI) no pueden concebir un dios que sea mejor que ellos fabricando algo. No aceptan que dios pueda ser más capaz que ellos de crear algo que funcione. Si evolucionamos autónomamente podemos desevolucionar también por la gracia de los seres naturales: si no hay dios que justifique todo esto los responsables son humanos. Si no hay paraíso para el que se porta bien la rebelión puede encender la (r)evolución nuevamente. [4]
Que hombres de guardapolvo blanco hayan clonado a Dolly (y sabrá dios a quien más) no quiere decir que dios así lo quiere. Que la iglesia repudie la clonación no significa que esa duplicación no exista.
No se bancan que uno pueda crecer, vivir y enfrentar la muerte sin agarrarse del dedo de dios. Ahora falta que expliquen la superioridad de la esclavitud sobre la condición de libre y tendríamos la derogación de milenios de lucha de la humanidad por superar la simiés.
PD: El ying y el yang
Algo a favor tiene todo esto. Si se aprueba el diseño inteligente —o el creacionismo más solapado— en los currículos escolares simplifican el trabajo docente.
Por si alguien no reconoce el tono en que hablo, aclaro: estoy siendo irónico.
Notas:
[1.] Medievalista francés que explicó hasta el hartazgo que los intelectuales medievales hicieron un aporte importante a la cultura occidental.
[2.] Idiota rey español, llamado compasivamente el hechizado, pero que era tonto toda la vuelta.
[3.] Documento llamado CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA COLABORACIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y EL MUNDO, dado el 31 de mayo de 2004, Fiesta de la Visitación de la Beata Virgen María (sic).
[4.] Imposible olvidar El hombre rebelde o en rebeldía de Albert Camus, en el que la muerte de dios condujo al asesinato y la rebelión.
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