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coronel dorrego - buenos aires | Artículo cargado el 3 de junio de 2006

Luis Acosta García

Nazareno L. Furguelle

 
     
 
Caminito del mito
Don Luís Acosta García se llamaba el payador,
hombre nacido en Dorrego y que mucho trajinó,
hombre de lindas riquezas;  guitarra, amigos, canción.
Don Luís Acosta García, lindo nombre pa’ cantor,
que anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó.

Atahualpa Yupanqui. Cantor del Sur

Luís Acosta García nace en el partido de Coronel Dorrego, la mañana del 22 de diciembre de 1895, en el camino a Monte Hermoso, que hoy es otro partido, otra ciudad, otra realidad. Hasta otro paisaje.

La doble inmensidad de la llanura y el mar signan al hombre que se sabe pequeño en medio del paisaje. El camino marcará también un destino: el del hombre que vivirá andando, trajinando, un poco de tragedia en tragedia, paso a paso, de pago en pago, y en ninguno se quedó.

De chico estudia, y trabaja en el campo. Luego, entre los 16 y los 27 años, deja el hogar paterno, y sobrevive conchabado en las estancias e incorporándose más tarde a un circo criollo, donde crea varios personajes, entre ellos "el Gaucho Grondona", que nada tiene que ver con Don Julio, ni con Don Mariano.

Cuando regresa en 1922 a la Isla Olga, donde vive su padre, está hecho un hombre, y comienza a buscar la voz más profunda de la guitarra, que acompaña las palabras que le brotan del interior. El payador se está ganando al hombre.

Es que, como buen Hombre Sensible, sabe escuchar y

el viejo viento surero los secretos le enseñó
y le llenó la guitarra de cantos en Do Mayor.

Luego volvió al camino, y supo andar de pago en pago llegando a Buenos Aires, donde compite con payadores de bien ganado lauro, ganándose un espacio entre ellos. Pero es derrotado. Por los ojos oscuros de Estela Correa, su primera mujer, con quien vivirá hasta que la muerte de ella los separe. Don Luís se inicia, entre otros sitios, en el importante Parque Goal, en avenida de Mayo, que será hasta los `30 la meca del arte criollo. Son los postreros payadores y en ese momento se habla de los últimos gauchos.

Aunque se lo ha llamado el payador libertario, como nombraban  —y se nombra— a los anarquistas, su hija, Lira (¡qué nombre para la hija de un músico!) Acosta de Boffelli, sostiene que “fue un radical de boina blanca”, lo que en épocas de predominio conservador, o durante la presidencia del radical antipopular, perdón… antipersonalista Alvear, era también signo de rebelión.

La payada es el periodismo de los analfabetos, del lumpenaje, de las clases subalternas. Será por eso que:

Lo mentaron algún tiempo el peón, el estibador,
el hombre de siete oficios, los paisanos del frontón…

Pero no se quedó con la crítica rimada, más adelante fundó en Bahía Blanca (donde vivió entre 1926 y 1929) el periódico El Juglar, en Junín El Trovador, y colaboró con El Payador y la revista El Alma que Canta, una abuela de la Toco y Canto. Por supuesto, no colgó los guantes, o mejor la guitarra, compañera del cantor de oficio, pero también del cronista de su época, ya que Acosta García

En la milonga guitarra asuntos serios trató

Luego de la muerte de la Estela, se casa con Cecilia Marcón, una carioca a quien le escribe su vals Brasileña, que es una bonita metáfora de unión latinoamericana.

Forastero en todas partes / destino de trovador

Por anarco o por yrigoyenista tuvo que irse. No sólo los antipeludistas lo correrían, se había venido la hora de la espada, cantada por Lugones, y afinada por Von Pepe. ¿Qué podía el facón de la trova contra el As de Espadas de la reserva moral de la nación?

A los 38 años su guitarra y sus décimas pasan definitivamente a la memoria de su pueblo.

POST DATA
Confundiendo a la muerte

Se sabe que sólo un hecho extraordinario puede crear un mito. Pues Luís Acosta García es extraordinario, hasta el punto de generar una confusión con su vida y a su muerte. ¿Por qué lo digo?

Dice Yupanqui que Luís Acosta

Entró al silencio de golpe y el silencio lo tapó…

Pero no tan de golpe, don Ata…

Cuenta Nario que Acosta García nace en 1887 y muere a los 38, lo que —si las cuentas no me fallan— consignaría al año 1925 como el de la pérdida del payador. Un artículo del cronista local dorreguense Dr. Carlos César Funes Derieul, publicado en 1983, en el que se apoya el profesor Fabián Barda (2002) en Patria y tradición en el Dorrego de los 30, nos avisa que fue el 29 de Diciembre de 1933 en Rosario. Sin embargo, el mismo Nario narra como una noche de 1935 Acosta García canta ante un público que no olvidaría su presentación. Incluso se recopila una décima, que ante las campanadas de un reloj en la sala asocia el tiempo a la muerte...

La voz de bronce me advierte
que todo verdor perece,
y el reloj que así la rece
dirá que llega la muerte

Esa asociación no es gratuita. Según el autor, meses después el pueblo tandilense y los conocedores de su arte sufrirían la falta de don Luís Acosta García, que canta aún después de su desaparición física, como sólo un mito es capaz de hacerlo.

Fuentes:
– Dr. Carlos Funes Derieul (1983) “Luís Acosta García, El trovador del sur”. En Diario La Voz del Pueblo de la ciudad de Tres Arroyos.
– Hugo Nario (2003), “Los esotéricos caminos de la guitarra”. En publicación periódica sin identificar.
– Fabián Barda (2003), Patria y tradición en el Dorrego de los 30.
 
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