AMERICA LATINA / ARGENTINA | Artículo de septiembre de 2003
Alboroto cipayo
juan barat
 

No conocíamos al General Bendini, el actual Comandante del Ejército. El que lo conocía bien es el Presidente Kirchner, que lo trajo de Santa Cruz cuando descabezó a la cúpula militar, de cuño procesista.

Pero hete aquí que al nuevo Comandante se le ocurrió desgranar ante oficiales cursantes en la Escuela Superior de Guerra, delicados temas sobre los que seguramente departía con el Gobernador Kirchner, en heladas noches de hastío en Río Gallegos, con el probable y justificado cobijo del crepitar de buena leña y mejor “scotch”.

Acostumbrado al recoleto ámbito pueblerino, seguro no reparó que la Escuela Superior de Guerra es una tribuna estridente para las “secretas” consideraciones del Comandante en Jefe.

¿Qué parece que dijo?

INFO-BAE, del ubicuo menemista Daniel Hadad, lo denunció. El General habría planteado la reestructuración del ejército, para sustituir la hipótesis en que hoy se basa (unidades ágiles entrenadas y armadas para desempeñarse en puntos de conflicto que se susciten en cualquier lugar del mundo), por acantonamientos para ocupar espacios vacíos (como la Patagonia) o apetecidos por sus recursos hídricos (como la Mesopotamia).

El alejamiento relativo respecto de la doctrina que configura a las Fuerzas Armadas como comparsa de la Gendarmería Internacional del imperialismo y, en su caso, como represoras del conflicto social interno (en el marco de la “misional antiterrorista”), habría llevado a Bendini a formular el proyecto de reconstituir la destruida industria militar, con el doble propósito de que sirva también a fines civiles.

En tren de ejemplificar, parece haber traído lo que desde hace años se conoce como el Plan Andinia, supuesto proyecto de Israel y empresarios de ese país, orientado a establecer un fuerte asentamiento patagónico, que podría cuestionar nuestra soberanía, solución similar que el del atribuido a Japón para cobrar la deuda externa, ambos parientes cercanos de la pretensión norteamericana sobre la Amazonia, y a los que, según mentas, Menem prestó oídos interesados para su sueño retormista de abril pasado.

La repercusión de lo que parece que dijo

El señor Escribano, subdirector de La Nación, Horacio Verbitsky en Página 12, Morales Solá (también en La Nación), así como comunicadores televisivos y radiofónicos, e instituciones como AMIA (tradicional nucleamiento de israelíes y argentinos de religión judía), recogieron la denuncia de INFO BAE.

Se le asigna a Bendini una suerte de antisemitismo genérico bastante común en las Fuerzas Armadas, por lo que es de fácil imputación.

Ante el vocerío denunciante, el gobierno creó una comisión investigadora que se expidió afirmando que no hay pruebas de expresiones antisemitas, lo que también, naturalmente, negó Bendini.

Pero esta conclusión no logró más que redoblar la presión sobre el flamante Comandante, al que Verbitsky añadió el cargo de imbecilidad (Página 12, domingo 21 de septiembre) y Escribano y Morales Solá (el mismo día) el de estar anclado en conceptos obsoletos, con no menos de sesenta años de “vejestud”, referenciándolos con los del discurso sobre doctrina militar e hipótesis de conflicto que pronunció Perón (¿cuándo no?) en 1944.

A estas alturas, es rumor que Kirchner ha resuelto sacrificar a su amigo, con lo que la vida útil profesional del General, concluiría en Diciembre.

Consideraciones sobre el tema

No entraremos al discurso de Perón de 1944, pues es sabido que de todo lo dicho por el jefe del movimiento popular que se afirmó a partir del 17 de octubre de 1945, emana el perfume acre del fascismo o del neonazismo, cuando huele la oligarquía o el progresismo pequeño burgués. Pero si nos atenemos a lo textual denunciado y publicado, no se encuentra base para la calificación de antisemitismo, más allá de la generalidad “todos los militares son antisemitas”, cara a muchos sectores de clase media, de los cuales buena parte hace extensivo el aserto a “todos los militares del mundo son antisemitas” ,salvo, es claro, los militares israelíes.
Porque deducir prejuicio antisemita de la advertencia sobre una probable maniobra institucional del Estado de Israel, con apoyatura en empresas de ese país, equivale a sostener que una posición antiimperialista en América Latina, satelizada principalmente por Estados Unidos, denota prejuicio racista antisajón.

Si nos atenemos a los críticos y denunciantes más insistentes, excluyendo el arrastre de inocentes que promueven las denuncias mediáticas, nos surge una duda, que, parafraseando al subdirector de La Nación, nos gustaría disipar “más allá de toda duda”.

¿No habrá generado pánico el supuesto de que el General Bendini, formulando un plan para proteger la soberanía argentina sobre sus espacios vacíos, pudiera reverdecer retoños que se esperaba marchitos de la “desactualizada” doctrina de la defensa nacional, que sólo podrían albergar retrógrados paleolíticos que se niegan a creer que fuera de la globalización sólo está la nada?

¿Y la vetusta apelación a regenerar la industria militar, combinada con actividades civiles y con investigación científica para el desarrollo de una tecnología propia, con el peligro de la aparición de polos de intereses que contribuirían, quizá, a restablecer relaciones de fuerzas proclives, objetivamente, a desgastar el cerrojo impuesto por la dependencia semicolonial? ¿Lo que pudo haber dicho Bendini a sus capitanes y coroneles, se podría inscribir en la emergencia de un nuevo balbuceo patriótico o es sólo producto de la imbecilidad que el señor Verbistky descubre en el general?

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
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