AMERÍCA LATINA / BRASIL | Artículo de octubre de 2002
Brasil repudio el “Modelo”
Neoliberal y busca un nuevo rumbo
Foro de la Izquierda Nacional
 
La amplia victoria del Partido de los Trabajadores, en la primera vuelta de las elecciones brasileñas, demostró el repudio de la mayor parte de la sociedad a la política del gobierno de Fernando Enrique Cardozo. Tras ocho años de programa neoliberal ejecutado por el partido socialdemócrata del presidente y sus aliados de derecha, la situación desembocó en una profunda crisis, característica común de los países de la región que aplicaron la ley de hierro de la apertura financiera y comercial, las privatizaciones y las recetas monetaristas de los organismos financieros internacionales. Brasil ha quedado al borde de la cesación de pagos, con obligaciones anuales por servicios de la deuda pública por casi 33.000 millones de dólares, impagables a menos que medie una reestructuración de las obligaciones. Mientras tanto la economía está estancada, en los indicadores más bajos de los últimos 50 años y los brasileños de menores recursos son más pobres que diez años atrás.

En Brasil el neoliberalismo ha dejado la misma marca que en el resto de la región: distribución cada vez más desigual del ingreso, concentración y extranjerización creciente del capital, precarización laboral, empobrecimiento de la mayor parte de las capas medias (mientras un extracto privilegiado se incorpora al “modelo”) marginación social y, finalmente, predominio marcado de las corporaciones financieras internacionales.

Con este cuadro de situación a la vista, el PT de Lula derrotó al oficialismo por el doble de votos y está en las mejores condiciones para volver a imponerse en la segunda vuelta, y comenzar a gobernar en diciembre.

La inminente posibilidad de un cambio de régimen de esta naturaleza en el mayor país de América Latina, abre una serie de interrogantes. El PT, que se acercó como nunca antes al control del gobierno, ha modificado sustancialmente su programa original y colocó como candidato a vicepresidente a un representante de la burguesía industrial, senador a la vez del Partido Liberal. Los cambios radicales sostenidos en 1989 han dejado paso a una plataforma de centroizquierda que evita el enfrentamiento con el capital extranjero, no sale al cruce del proceso de extranjerización y desmantelamiento del Estado, y no anticipa grandes avances en el terreno de la reforma agraria. En este corrimiento hacia el centro reside la explicación de la alianza con la burguesía fabril, desencantada tras dos gobiernos de Cardoso. La misma clase que por boca del presidente de la Federación Industrial de San Pablo, decía en vísperas de los comicios de 1989 que, si Lula llegaba el gobierno, 800 mil empresarios abandonarían el país.

Sin embargo nunca el futuro está resuelto de antemano. El PT es un partido de masas con firme arraigo en la estructura de las organizaciones de la clase trabajadora. Y a pesar de que la vía institucional transitada desde hace años ha hecho pesar dentro de su vida interna la influencia conservadora de importantes capas de funcionarios estaduales, legislativos y administrativos, su situación dista considerablemente de la centroizquierda argentina, asentada en las oscilaciones y la inestabilidad una clase media sumergida en un mar de vacilacilaciones y contradicciones. Lo más probable es que un gobierno de Lula en Brasil, por más moderadas que resulten sus medidas iniciales, abrirá un período de luchas políticas y sociales de extraordinaria importancia para la suerte de los realineamientos antiimperialistas y populares en el cono sur de continente.
 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
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