Terragno no la pasó nada mal durante su exilio en los años de la dictadura. En Londres y en Caracas anudó relaciones con el establishment intelectual y político socialdemócrata.
Veinte años atrás Terragano aún no era radical, y se dedicaba a escribir brulotes contra el líder de ese partido, el extinto Ricardo Balbín. Pero después se sumó al gobierno de Raúl Alfonsín, promoviendo el inicio del plan de privatizaciones que llevaría a su cénit Domingo Cavallo.
Promotor de la Alianza que llevó a De la Rúa a la presidencia, es uno de los responsables del caos que generó ese gobierno, aunque no sin olfato lo abandonó antes de que se hundiera, al igual que su amigo Chacho Alvarez.
Sin embargo, todavía tiene el caradurismo de seguir opinando. Recientemente escribió en Clarín contra las retenciones al agro, es decir, contra la posibilidad de que la oligarquía exportadora recorte mínimamente sus exorbitantes ganancias en beneficio del Estado nacional. Pero lo que no tiene desperdicio es su nota en Página/12 a propósito del golpe militar contra Hugo Chávez en Venezuela.
¡El “demócrata” Terragno apoyó el golpe! Claro que no directamente, como corresponde a su perfil resbaloso y ubicuo, sino de modo mal disimulado: sumándose a las críticas del imperialismo contra la Revolución Bolivariana y defendiendo al play boy socialdemócrata Carlos Andrés Perez, el ex presidente que asesinó a 10 mil venezolanos durante el Caracazo.
Ahora el sector “progresista” de la UCR que comanda Federico Storani propone a Terragno como candidato presidencial de la UCR. Se trata de una de las tantas cabezas de la hidra partidocrática.
|