amÉrica latina / polÍtica / Argentina | Artículo de julio de 2002
La solución Carrió
juan alberto barat
 

… Se trata de amortiguar la crisis en el orden político institucional, para impedir o retardar que en ese plano se manifieste con similar intensidad la polarización extrema que es norma en el plano económico-social. Carrió encaja. Representa una “solución” que postula ideas que buscan recrear un imaginario conservador del régimen, capaz de nuclear sectores sociales de diversa procedencia política, imbuidos de la convicción de que el drama argentino tiene su raíz en la desnaturalización del capitalismo “verdadero”, prostituído por la corrupción y las mafias. En consecuencia, una voluntad política coherente permitiría restablecerlo con “todas sus virtudes”.

“Si ganamos es porque el régimen ya se cayó”. Así se despachó Elisa Carrió en reciente entrevista que junto a “su” ministro de Economía, Rubén Lo Vuolo, concedió a Clarín.

En la misma entrevista, Rubén Lo Vuolo, “el ministro”, expuso un discurso de curiosas vaguedades. Veamos algunas.

-“¿Cómo generarían empleo? Lo primero ess reactivar, generando demanda con un horizonte posible. Y también recomponer el sistema de precios y darle cierta certeza”.
- “Cómo se sale del corralito”. La solucción es aquella que apunte a reconstruir la confianza en el sistema financiero. Si los actores no se hacen cargo de este problema (¡los actores son los bancos y los depositantes!), entonces habrá que tener una política estatal que reordene el sistema, pero no podemos decir mucho más”.
-“¿Cómo hacer para que los exportadoress liquiden dólares? Habrá que trabajar con medidas de sanciones adecuadas y muy drásticas. Ahora, si me pregunta si esto se puede hacer, es un interrogante.”

En su edición del 30 de mayo, la revista Veintitrés, un órgano oficioso de la centroizquierda argentina, publica un revelador cuestionario a Elisa Carrió, centrado en el tema de su plan de gobierno.

Todo el discurso está impregnado de Lo Vuolo, difusor aquí de la doctrina del “ingreso ciudadano”, generada en la Europa de los 30, en base a la premisa de introducir un elemento de estabilidad social, moderar el conflicto y potenciar la demanda, en las condiciones creadas por la crisis capitalista del 29.

Ni el keynesianismo ni su variante “ingreso ciudadano”, pudieron impedir la dura terapia que arrancó al sistema de la crisis autogenerada: la Segunda Guerra Mundial.

Luego de ella lograrán travestirse en el “estado de bienestar”, que perduró hasta la década de los 70.

Pero presupuso el gasto militar de la “guerra fría” y las transferencias de ingresos de la periferia atrasada a los centros imperialistas del capitalismo desarrollado.

La “coexistencia pacífica” y la caída de la Unión Soviética colapsaron el apuntalamiento por la vía del gasto, lo que cuestionó el “contrato socialdemócrata” de post guerra, arrasado por la caída de la tasa de la ganancia y la ofensiva política simbolizada en Tatcher y Reagan.

La ambigüedad de Lo Vuolo, base de “la solución Carrió”
En respuesta a “Veintitrés”, Carrió expresa su diagnóstico y su “plan”.
El diagnóstico denuncia una política que promovió la concentración del ingreso, la fuga de capitales, la liquidación del patrimonio público, un sistema tributario regresivo, desindustrialización, exclusión social, lo que derivó en la implantación de un sistema de capitalismo financiero de exacción.

“El plan” no se compadece coherentemente con el diagnóstico.
-Para recrear la confianza se plantea inncluir a todos en un proyecto basado en la asistencia a la niñez y a la ancianidad, colocar al empleo como objetivo prioritario y fomentar la cooperación y no el conflicto en la empresa.

-El modelo de desarrollo económico se deefine como estrategia potenciadora de los factores geográficos y recursos humanos positivos del país, desarrollo tecnológico y promoción de competencia genuina, “desactivando monopolios y oligopolios” ?!

- Para “el sistema financiero propone reediseñarlo con mayor regulación pública y controles; “sin distorsionar la competencia”.

-Como política fiscal la propuesta pasa por mejorar la recaudación y reducir la evasión, suprimir exenciones y mejorar la fiscalización. Se admite déficit (emisión monetaria) hasta salir de la depresión económica y se afirma que el problema fiscal encontrará solución por la vía de reactivar a partir de incremetar la demanda y de reformas al sistema tributario, con lo que se establecería un cronograma de pagos de la deuda, subordinado al aumento de la recaudación.

-La política monetaria es concebida a partir de un tipo de cambio de referencia, corregido periódicamente, si es posible coordinando con el MERCOSUR.

- Para el comercio internacional se privvilegia el MERCOSUR, dejando en claro la oposición a estrategias bilaterales de comercio y la decisión de lograr una fuerte presencia en los organismos internacionales de regulación, léase OMC (Organización Mundial del Comercio), instrumento de la globalización imperialista, cuyas normas tienden a consolidar una división internacional del trabajo funcional a los intereses de las economías centrales desarrolladas, letra muerta para su propio proteccionismo pero impuestas con sanciones comerciales disciplinadoras al mundo periférico satelizado.

-Respecto del Fondo Monetario Internacioonal y de la relación con Estados Unidos el “elisismo” propone elaborar un “proyecto nacional y autónomo” y ver luego si tal proyecto confronta (¿o nó?) con las exigencias del Fondo, pues entonces se confrontará desde los proyectos y la dignidad, y con los Estados Unidos, una relación “seria, madura”, que contemple “los intereses comunes y los propios de cada uno” ?!

Sin embargo, acto seguido “el programa” se embarga de pragmatismo al reconocer que nuestros principales aliados europeos exigen el “sello” del FMI”, lo que “no puede obviarse, es una realidad incontestable”, por la que “no debemos rasgarnos las vestiduras”.

- En cuanto al Estado se propone mayor rregulación de la economía, crear instituciones para operar sobre mercados oligopólicos, formadores de precios y condicionantes del abastecimiento, así como la “recuperación” de la inversión pública en los sectores clave para una estrategia de desarrollo económico.

-Para la cuestión social se propone cambbiar la política económica, un programa de “ingreso ciudadano” para la infancia y la ancianidad, mejorar los programas de alimentación, empleo y formación para desocupados y redes sociales. (¿FRENAPO?).
Una propuesta programática de tal imprecisión implica la convocatoria a “confiar en la gorda”.

Lo Vuolo
En el libro “Contra la exclusión - la propuesta del ingreso ciudadano” (Ciepp. – Miño y Dávila Editores SRL, Noviembre de 1995) Lo Vuolo es compilador, presentador y autor del capítulo “La economía política del ingreso ciudadano”.

La cuestión que nos interesa radica en el hecho de que la concepción que Lo Vuolo difunde, se refieren a un sistema universal individual comprensivo de todos los habitantes de un país, ricos, intermedios y pobres, demostrando no sólo la viabilidad sino el menor costo de este sistema, que puede definirse como de transferencias entre sujetos implementadas a través de mecanismos tributarios, en primer término los que permite el impuesto personal a la renta.
Toda la concepción es discutible, pero está planteada en un plano teórico, “científico”. Esto en 1995. Ahora, en “Una propuesta de red de seguridad en los ingresos para la Argentina”, escrito para el ARI, aparecen diferencias que para Lo Vuolo son de coyuntura y para nosotros estratégicas. En este trabajo, manteniendo un tono docente pero en función política, Lo Vuolo plantea tres alternativas:

Caso 1: Cobertura universal en base a unidades individuales.

Caso 2: Cobertura universal en base a la unidad hogares.

Caso 3: donde se mezcla el criterio universal con políticas focalizadas (las que ya conocemos como asistencialismo), pero considerando que estas son complementarias.

No es sorpresiva la inclinación ostensible por el caso 3 (para empezar), que casualmente es en su cálculo el de menor costo fiscal, bruto y neto.

Esto nos lleva al punto clave de que ahora se pretende que es factible imaginar una “secuencia fiscal” de aplicación progresiva, a saber:

a) Introducir reformas del impuesto a las ganancias para mejorar la recaudación, en particular de personas físicas.

b) Crear un “fondo financiero” del ingreso ciudadano que tome en cuenta los incrementos de recaudación generados por las reformas.

c) Adoptar esquemas parciales de ingreso ciudadano adecuados al ritmo de crecimiento de los recursos del “fondo financiero”.

d) Extender los ámbitos de aplicación de las reformas al conjunto del sistema impositivo y de los programas de gasto público.

e) Finalmente, considerar la viabilidad de la ampliación universal del ingreso ciudadano.

Y luego viene la prioridad: ingreso ciudadano para menores de edad, ya muy lejos del ingreso ciudadano concebido en centros imperialistas, ya definitivamente “latinoamericanizado”.

El punto de partida y la progresividad de la propuesta (con implantación universal sólo potencial), son significantes de una “alternativa” dentro del régimen, lo que es compatible con la consigna Carrió por “un capitalismo serio”, que no se despega en lo esencial de la “anticorrupción”, único e inconsistente contenido programático de la centroizquierda “chachista”, cuyo oportunismo llegó al extremo de acuerdos con Cavallo.

El perfil de la crisis
27 años de neoliberalismo consolidaron el carácter satélite semicolonial de la Argentina.

Con variantes apropiadas para cada período, represión dictatorial o democracia condicionada a cargo de aparatos militares y políticos que asimilaron el “discurso “único” y se adaptaron a las exigencias del capital extranjero y de la gran burguesía local, se abrió el camino a la hegemonía del capital financiero, a la corruptela institucional que carcome al Estado y se constituyó una fuerte polarización social.

La reformulación de la economía impuso transferencias hacia un sistema bancario desnacionalizado (que con inflación cero operó a tasas siderales), privatización masiva de empresas públicas, demolición de la industria en función del aperturismo importador sin límites, déficits crónicos en el balance comercial y de pagos, ocultos hasta el estallido reciente tras la pantalla de la convertibilidad uno a uno, y cuyos efectos devastadores se manifestaron en el crecimiento exponencial de la deuda y desempleo y marginalidad masivos. Frente al previsible corte del crédito internacional se apeló al “corralito”, que a poco andar determinó la expulsión de la dupla Cavallo-De la Rúa.

Incubada durante casi tres décadas esta crisis expone hoy llagas de extrema magnitud, que se difunden velozmente por los intersticios de la sociedad. A cinco meses de estallar la convertibilidad, a siete del “corralito”, a nueve del cierre del rédito internacional, la Argentina convive con un desempleo del orden del 25%, una marginalidad aún mayor, no menos de 22 millones de habitantes están bajo la línea de pobreza, y de ellos, entre siete y nueve millones en la indigencia.

En las condiciones inflacionarias instaladas, aún esta situación tiende a agravarse.

Se suceden caídas del producto bruto, incluyendo el producto bruto industrial por el peso específico de la degradación del mercado interno (con el del salario como único precio congelado) y por la insuficiencia de capital de trabajo para reanudar la producción de fábricas previamente paralizadas y la inexistencia de crédito para su renovación.
La ausencia de crédito de prefinanciación obstaculiza también exportaciones, pese a la devaluación, que beneficia en primer término a los grandes oligopolios que negocian “comodities”.

De todos modos, la caída vertical de las importaciones proporciona saldos favorables, que en mayo llegaron a 1450 millones de dólares, y proyectan, razonablemente, no menos de 15 mil millones anuales, cifra en que, a no dudar, está puesta la mira del FMI. El gobierno es incapaz de salir de la inmovilización que Estado Unidos y el Fondo Monetario le han impuesto, pues carece de toda perspectiva más allá de la sumisión colonial.

El rol de Carrió
La situación social Argentina ha puesto en primer plano un escenario de crisis con tendencia marcada a la ingobernabilidad. Las clases dominantes y el capital extranjero no han terminado de saldar el conflicto suscitado en torno al balance de las pérdidas y ganancias de la salida de la convertibilidad, mientras la sociedad civil se debate en un angustioso deslizamiento colectivo a condición de pobreza y más aún, lo que ha multiplicado las instancias de la protesta social que hicieron su aparición en pleno menemismo.

Esta marejada de ex trabajadores y nuevos pobres de clase media devoró al gobierno de la Alianza y definió rotundamente la irrepresentatividad de las estructuras políticas tradicionales.

Esto implica reagrupamientos alentados por el régimen, que tiendan a recuperar expectativas y que permitan, en términos electorales, reducir el voto –repudio y eludir la instalación de un gobierno sin sustento.
Se trata de amortiguar la crisis en el orden político institucional, para impedir o retardar que en ese plano se manifieste con similar intensidad la polarización extrema que es norma en el plano económico-social. Carrió encaja. Representa una “solución” que postula ideas que buscan recrear un imaginario conservador del régimen, capaz de nuclear sectores sociales de diversa procedencia política, imbuidos de la convicción de que el drama argentino tiene su raíz en la desnaturalización del capitalismo “verdadero”, prostituído por la corrupción y las mafias. En consecuencia, una voluntad política coherente permitiría restablecerlo con “todas sus virtudes”. En esa perspectiva, el doctrinarismo de Lo Vuolo funciona a la perfección, en tanto se basa en un “estado de bienestar mejorado”, es decir, en una suerte de capitalismo ennoblecido.

Es claro que no se les escapa con qué profundidad la crisis ha calado, por lo que semejante ennoblecimiento se declara progresivo, argumento esencial si habrá que contar con una población cuyos dos tercios están en la pobreza, con millones en el pauperismo abierto.

Esto explica la contradicción entre el volumen que imprimen al discurso de la denuncia y la moderación de las políticas efectivas que proponen, formuladas con generalización suficiente para eludir compromisos.

Nótese la ausencia de afirmaciones programáticas concretas orientadas a resolver realmente la cuestión central de la reindustrialización, que en el nivel de degradación económica y social a que hemos descendido requiere pisos mínimos: control de cambios, nacionalización de los bancos y del comercio exterior, recuperación del crédito, obra pública y empleo masivo, salarios compatibles con los derechos declarativos del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, control de precios y abastecimiento.

En cambio, y de contrabando, ingresa el asistencialismo, las carencias compartimentadas y regimentadas por el Estado, bajo la consigna distribucionista de “ingreso ciudadano”.

Es que hay que insuflar aire a un régimen explotador agonizante, para que rescate la opción de un capitalismo semicolonial tolerado.

Esto es, rescatar al capitalismo en el centro imperialista y en la periferia, en base a la fórmula de impulsarlo a ceder una fracción del excedente del que se apropia.

Es, por un lado, una ilusión. El funcionamiento ciego y objetivo del sistema sólo puede ser alterado por la decisión política de las masas, que lo serán plenamente cuando la clase obrera ingrese activamente al combate.

Pero, y fundamentalmente, es un “bluff”, el “bluff Lilita”.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
a
 
Web Anterior
AMÉRICA LATINA
MARXISMO LATINOAMERICANO
LOS 70: PERONISMO E IN
DECLARACIONES DEL FORO
LECTURAS RECOMENDADAS
separador
 
 
El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente
Ir al la página Principal de la IN Ver Principal web Anterior