AMERICA LATINA / ARGENTINA | Artículo del 1º de abril de 2002
Entre la dolarización y la hiperinflación,
el gobierno carece de una estrategia nacional
causa popular
 

Negros nubarrones oscurecen el futuro argentino. Es el pronóstico cantado si se admiten las últimas arremetidas del FMI: drástico ajuste en las provincias, un presupuesto a la medida de los “interventores”, eliminación de bonos provinciales, aumento de retenciones con finalidades fiscalistas (tratándose de fondos ideales para aplicar a creación de empleos y reactivación), modificación de las leyes que molestan al establishment financiero (ley de subversión económica, ley de quiebras) y mantención del dólar libre, el que ya reveló su eficacia para deglutir las reservas del Banco Central, y cómo, con el amago de corridas y otras maniobras especulativas, puede ser un formidable instrumento de presión y chantaje sobre los gobiernos de turno.

Una incierta transición

Duhalde fue, para muchos, la última esperanza de que sectores provenientes de la partidocracia puedan frenar una marcha sin retorno hacia la desintegración nacional. Hijo espurio de una Asamblea Legislativa de 200 miembros, su presidencia no interpreta en toda su dimensión el mandato de las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, ni tiene la fuerza necesaria para adopar un programa propio y aplicarlo.

Quiso conciliar con todos, desde piqueteros a banqueros pero todos resultaron insatisfechos de los ambiguos consensos propiciados por el oficialismo. El gobierno que había llegado para cambiar el modelo y para desplazar a la banca del poder político en nombre de una nueva alianza entre la producción y el estado, ingresa al cuarto mes de gestión, sin estado y sin producción.

Una devaluación hecha en beneficio exclusivo de los grandes exportadores, hizo de la salida de la convertibilidad un nuevo golpe a los bolsillos populares. Se pusieron retenciones, 2 meses después, y en medio de constantes marchas y contra marchas. Los precios se dispararon y el gobierno, como otras veces, no sabe a qué santo encomendarse.

El fracaso de los grandes partidos

Si ante el dólar renunció al control de cambios, renunciaba ahora al control de precios, condenándose a la impotencia. Pero el fracaso no es solamente de un sector del PJ. Son los 3 partidos mayores de la democracia formal (PJ, UCR, Frepaso) los integrantes de este gobierno de coalición, que verificaron su agotamiento, su temor al imperialismo, simétrico a su temor al pueblo, tal como su horror al porvenir se corresponde con el olvido del pensamiento y la acción de sus patriotas fundadores: Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón.

La trenza del establishment financiero, las privatizadas y los grupos económicos impusieron, una vez más, su ilimitada codicia.
A todo esto, un nuevo escenario internacional imprime a la politica de EEUU, un sesgo particularmente agresivo hacia la Argentina.

Argentina y EEUU

La hostilidad del gobierno norteamericano hacia nuestro país, puesta de manifiesto en una política chantajista como la que emplea el FMI en estos días, se alimenta de razones históricas: la influencia inglesa primero (no olvidar que nuestra clase gobernante fue, hasta Perón, una oligarquía probritánica), la independencia de Yrigoyen, el nacionalismo industrialista de Perón, el neutralismo en las dos guerras mundiales, Malvinas, y también de razones económicas: EEUU y la Argentina tienen economías competitivas, no complementarias. Son, como se ve, razones de fondo y de larga data. Pero esa actitud ha tenido un nuevo brote por la sospecha de populismo, bien que descolorido, que rodea, para Wall Street, al duhaldismo.

Esto ayuda a entender, un poco mejor, al menos, las insólitas exigencias planteadas por el FMI y las casi inmediatas capitulaciones del gobierno ante éstas; el silencio ominoso de funcionarios, políticos y parlamentarios ante las groseras intromisiones en los asuntos internos del país, al punto de tolerar el puenteo del gobierno nacional por parte de la última misión del Fondo, que demandó directamente a los gobernadores la eliminación de los bonos provinciales.

Una picardía criolla

La infame rosca anglo-norteamericana apuntó de esa manera su más gruesa artillería a la última línea de defensa de la economía argentina. Esta no consiste en otra cosa que en la emisión de una “casi” moneda por parte de los estados provinciales que, en medio de los ajustes sucesivos y las reducciones incesantes, permitieron pagar salarios públicos y sostener un mínimo de actividad, contrarrestando la quiebra generalizada de las economías regionales, la enajenación o cierre de la banca pública provincial y otros efectos perversos de la política neoliberal.

Con el telón de fondo de una recesión deliberada, prolongada y profunda, los bonos fueron la respuesta defensiva que encontró la inteligencia ecónomica nacional, o si se quiere la picardía criolla, frente al luctuoso programa del monetarismo ortodoxo que imponía el poder financiero mundial.

Un nuevo contexto

Es imposible separar la política extorsiva del FMI de la nueva política de los EEUU, implementada por la administración Busch, en relación con América Latina. Hay hechos nuevos. El centro de gravedad del poder en Washington sufrió un desplazamiento. La hegemonía financiero–especulativa que dio forma y contenido al capitalismo trasnacional de la década pasada, cedió espacio en la trama de la dominación anglonorteamericana, al complejo militar-industrial, a los intereses petroleros, de los que proviene el propio Presidente y al lobby de los conglomerados interesados en engullirse a Rusia y a toda la periferia ex-soviética.

Esto significa, entre otras cosas, que la promoción de “mercados emergentes”, al estilo de la convertibilidad de Cavallo-Menem-De la Rúa, fundados en las pautas establecidas por el Consenso de Washington, fue reemplazada por otras prioridades en la agenda estratégica del poder norteamericano. Esto no quiere decir vulnerar la lógica expansiva, concentradora y depredadora del capital financiero, que está en la naturaleza del capitalismo global.

La nueva modalidad persigue disciplinar a América Latina, para insertarla como reserva estratégica en los planes de dominación mundial de EEUU. La Revolución chavista, y la potente capacidad del nuevo nacionalismo bolivariano de todo el continente para ganar adeptos entre las FFAA del continente, la guerrilla en Colombia, los movimientos sociales en Bolivia con la reciente experiencia de Condepa, los sin tierra en Brasil y finalmente la ingobernabilidad argentina y su peligrosa irradiación al Cono sur, son los nuevos focos de atención de la política norteamericana.

El pais, entretanto, sigue en estado de emergencia, y de emergencia son las medidas a tomar. Se sabe cuáles son: las enunció en su breve presidencia Adolfo Rodríguez Saá, y las formularon y desarrollaron innumerables economistas nacionales, equipos de investigación de sindicatos, nucleamientos de pequeños y medianos empresarios, de la Iglesia, de universidades,etc.:

1) Suspensión del pago e investigación de la deuda externa, para aplicar esos fondos a la creación masiva de empleos.
2) Reestatización de jubilaciones y pensiones
3) Control de cambios y control de precios.
4) Defensa y profundización del Mercosur. Ir a la alianza política, militar y cultural con Brasil.
5) Plan progresivo de nacionalizaciones de sectores económicos de importancia estratégica.

Pero lo esencial, que se desprende de la aplicación de una o varias de estas medidas, es que con ellas se restablece la autoridad política del estado nacional argentino por sobre el interés de los grupos concentrados, extranjeros los más, que lo venían ejerciendo hasta ahora. Y ese es el único punto de partida verdadero para empezar a salir de esta crisis interminable.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
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