- Notas recibidas • Bolivia
- Artículo cargado el 21/02/2009 - 01:02
Golpear juntos, marchar separados
Fernando M. Pereyra
Tal era el lema vociferado por la Izquierda Nacional argentina respecto al Peronismo, en los años de la Resistencia Popular.
La Izquierda Nacional, a diferencia de las izquierdas europeizantes y siguiendo los lineamientos de Trotski en sus diversos escritos respecto a los procesos revolucionarios en esta parte del mundo, sostuvo desde el principio el progresismo de los Frentes Nacionales, estrategia ineludible en el camino hacia la revolución social en los países coloniales o semicoloniales, como los nuestros.
Así, reconociendo la necesidad de agrupar en un frente común a todas las clases enfrentadas al imperialismo, reafirmaba la necesidad de que la clase trabajadora mantuviera su independencia organizativa a los efectos de luchar hacia dentro del frente por conquistar su hegemonía e imponerle su propio camino.
De esta manera la Izquierda Nacional argentina, durante los años en que ese Frente Nacional estuvo conformado, bregó incansablemente por constituir una organización político-militante socialista que, independiente del Partido Peronista conducido por elementos burgueses, pudiera hegemonizar el Frente y conducirlo hacia la profundización del proceso revolucionario abierto en el país a mediados de los años 40 del siglo pasado.
La Izquierda Nacional, manteniendo su independencia organizativa, no cejó un instante de apoyar al movimiento peronista, tanto cuando éste estuvo en el poder como durante sus 17 años de proscripción, como tampoco dejo de marcar los errores y los límites de la conducción burguesa del movimiento (marchar separados). Como así también evitó ser instrumento de la reacción, marcando las virtudes del Peronismo y denunciado la entrega a la que nos habían sometido históricamente las fuerzas que se enfrentaban al peronismo (golpear juntos).
Si en algo falló la Izquierda Nacional argentina, fue en su imposibilidad de conformarse como verdadera opción revolucionaria para la clase trabajadora argentina, capaz de superar esas limitaciones tantas veces denunciadas. Pero jamás fue instrumento de la reacción, siempre codo a codo luchando con el pueblo peronista.
Iniciado este nuevo siglo, vemos alegres y expectantes como en varios países hermanos se han abiertos procesos revolucionarios que corroboran las tesis de Frente Nacional que nuestra corriente a elaborado y sostenido a lo larga de sus casi 60 años de historia.
Particularmente en Bolivia, el gobierno revolucionario supo tener en sus primeras líneas de fuego a un compañero que se ha reconocido como un militante de la Izquierda Nacional boliviana. Lamentablemente, y a nuestro pesar, a poco de andar Solís Rada tuvo que abandonar su puesto de lucha en el gobierno, encontrando su trinchera en el llano. Desde allí y permanentemente lo vemos marcar los límites que presenta el gobierno del compañero Evo Morales, aunque no a denunciar con el mismo énfasis quienes son los reaccionarios bolivianos que históricamente sometieron al pueblo a la opresión y la explotación, situación a la que quieren volver a sumir al hermano país alpino.
Siendo consientes de la necesidad de construir una herramienta político-militante con la cual se pueda empujar al gobierno revolucionario a profundizar el proceso, superando esos aspectos que se critican, es nuestro deseo que el compañero Solís Rada pueda encontrar un camino que le permita llegar a esa construcción y constituirse no como mero denunciante sino como factor activo e influyente en el proceso revolucionario boliviano a los efectos de superar sus limitaciones y avanzar hacia una revolución total y profunda, sin olvidar jamás que en la instancia presente el verdadero enemigo no está dentro del gobierno moralista sino en los sectores sociales opuestos a éste.

