La burguesía sionista ha perpetuado un nuevo y criminal ataque contra el pueblo palestino. El argumento de que la acción militar es una respuesta al disparo de cohetes Qassam desde la Franja de Gaza, y que Israel tiene derecho a defenderse es una excusa miserable. Basta mencionar el carácter devastador del ataque, los cientos de muertos y heridos, la mayoría civiles, para comprobar el cinismo del argumento de los dirigentes de Jerusalén, avalados por la complicidad infame del presente y del futuro gobierno norteamericano, y a favor de la hipocresía de la burguesía europea que pretende dividir la responsabilidad de la crisis.
Nos crean el pánico. El miedo es una sustancia que se le introduce en el cuerpo a las personas por medios sofisticados; a nosotros, en nuestra Argentina de hoy, nos meten ese miedo constantemente.
En ocasión de la presentación de Ecofascismo, obra que el periodista mendocino Jorge Orduna ha publicado recientemente, Socialismo Latinoamericano entrevistó al autor que, desde una detallada y profunda documentación, aborda las complejas relaciones entre soberanía nacional, ecología y sus variantes ideológico-políticas provenientes del primer mundo.
Hace algún tiempo nos dejaba, sino la última referencia intelectual del pensamiento nacional y popular menduco, el más sólido, profundo e incómodo de sus quijotes.
La vigencia de los debates y discusiones sobre el movimiento sindical argentino acaba de adquirir nuevos bríos como producto de un fallo de la corte suprema de justicia que, básicamente, permite que los trabajadores argentinos puedan ensayar alternativas de organización sindical jurídicamente válidas independientemente del reconocimiento o no que tengan del poder ejecutivo nacional.
Honorio Díaz ha publicado un nuevo libro. Se trata de una muy buena noticia. En las filas de la izquierda nacional Honorio es uno de los autores que puede reflexionar sobre historia argentina con más conocimiento y capacidad, además de ser un excelente escritor. Fuera de esto, la aparición de Jorge Abelardo Ramos, Historia y Política constituye de por sí un acontecimiento militante, como lo demostró la presentación realizada en el Hotel Bauen de Buenos Aires y, en días recientes, en el Centro de Estudios Nacionales Scalabrini Ortiz de Rosario.
La misión anterior del embajador de EU expulsado fue la segregación de Kosovo respecto de Serbia.
Ayer, 11 de septiembre, se cumplieron 35 años del golpe fascista que derribó al gobierno de Salvador Allende en Chile. El golpe fue promovido desde Washington por dos delincuentes internacionales, uno llamado Richard Nixon, a cargo de la presidencia de Estados Unidos y otro llamado Henry Kissinger, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca. Hoy la historia parece volver sobre sus pasos en Bolivia. Los planes separatistas impulsados por la embajada norteamericana han llevado al país del altiplano al borde de la guerra civil.
La reciente visita a la Argentina del Presidente de la Comisión Contra el Antisemitismo del Parlamento británico, John Mann, y la reproducción mediática de este hecho (cuestión sobre la que volveremos más adelante), ponen nuevamente de manifiesto la necesidad de analizar los elementos con los que se alimenta el discurso europeo-norteamericano con respecto a los conflictos que atraviesan la región conocida como Oriente Medio.
El gobierno resolvió cancelar el total de la deuda con el llamado Club de París que reúne a los grandes países capitalistas, acreedores de la Argentina. Los casi 7 mil millones de dólares saldrán de las reservas de libre disponibilidad. La decisión es similar a la adoptada por el gobierno de Néstor Kirchner en diciembre de 2005, al ordenar el desembolso de casi 10.000 millones de dólares para pagar el total de la deuda al Fondo Monetario, deuda que en el 80% de su totalidad tuvo origen en el “blindaje” con el que la administración de Fernando de la Rúa financió la fuga de capitales en 2001.
Una vez más, las decisiones de las más altas esferas del poder K desorientaron a sus seguidores “nacionales-populares”. Acudiendo al habitual y frívolo doble discurso que ha caracterizado las apariciones públicas de la pareja presidencial, la presidenta no tuvo mejor ocurrencia que, prosiguiendo la tradición de su marido, presentar la claudicación ante el capital financiero trasnacional como un patriótico gesto de “desendeudamiento”.
Un par de semanas atrás me encontré con un correo electrónico que desarrollaba una idea bastante quisquillosa: negar el carácter genocida de la última dictadura militar. El planteo, ríspido y difícil, tiende a generar un cierto rechazo ante la primera lectura, pero, sin embargo, al avanzar, notamos la justeza de sus cuestionamientos, no tardando en convencernos de que, efectivamente, la idea de “Genocidio” hoy no hace más que ocultar la verdad histórica, negando la verdadera naturaleza del Golpe Cívico-Militar de 1976 y despojando de su identidad a los compañeros caídos en la resistencia contra aquella dictadura.
Cuando menos lo esperaba, el gobierno acaba de experimentar una derrota política aplastante en el Senado, cámara en la que hasta el momento contaba con una segura mayoría. El propósito de convalidar el régimen de retenciones a las exportaciones agrarias mediante una ley se volvió contra sus inspiradores, y ahora son las organizaciones rurales las que tienen a su favor un antecedente institucional en medio de una disputa que se mantiene abierta.
El triunfo de los llamados “judíos ortodoxos” en las elecciones de la AMIA generó escozores en muchos miembros de esa colectividad. Y fueron mayores los escozores cuando el nuevo presidente de la institución, Guillermo Borger, declaró que “judíos genuinos” son “los que siguen en su vida los preceptos de la Torá”. Las reacciones contra Borger no se hicieron esperar, y fueron ampliamente difundidas por la prensa. Veamos algunas de esas reacciones. ¿Son judíos los “judíos no creyentes”?
Testimonios de sus compañeros
Alberto Guerberof, quien fuera uno de los fundadores del Partido Socialista de la Izquierda Nacional (1962), del Frente de Izquierda Popular (1971) y del Movimiento Patriótico de Liberación (1987), falleció el 1 de julio en Buenos Aires. Aunque en los últimos años había adoptado posiciones alejadas de la corriente socialista de Izquierda Nacional que hoy se expresa en Socialismo Latinoamericano (se había aproximado al kirchnerismo), le rendimos homenaje a su trayectoria.
Reproducimos abajo testimonios de algunos compañeros que compartieron períodos de lucha junto a Guerberof.
El viernes 16 de mayo, en Comodoro Rivadavia, Miguel Martínez fue detenido por la policía en momentos en que se trasladaba hacia FM del Mar, una de las radios en la que es columnista. Martínez es ampliamente conocido en la ciudad por su presencia en la prensa escrita y radial, y como militante del movimiento popular de lucha contra la entrega del petróleo y en apoyo a las reivindicaciones obreras y populares. Desde hace más de tres décadas sostiene las posiciones de la izquierda nacional, y por lo tanto se ubica en un campo antagónico respecto a las políticas de los gobiernos provincial y nacional.
La resistencia del frente de clases agrarias colocó al gobierno de Cristina Fernández en un terreno de dificultades, cuya importancia era impensable cinco meses atrás. El prolongado conflicto que estalló en abril y reapareció en mayo le costó al kirchenrismo el apoyo que aún conservaba entre la clase media rural, abrió fisuras en el bloque oficialista y le permitió a la oposición de radicales, cívicos y macristas levantar cabeza.
En un reciente viaje me han dicho: “Pero che, que linda que está Rosario!”. Harto ya de que los visitantes ocasionales de la ciudad refieran sobre lo mucho que ha progresado Rosario, no pude contener un exabrupto. Atónito quedó mi interlocutor, y en su rostro se reflejaba el desconcierto ante mi observación por nada elogiosa del estado de la ciudad. Y antes de que se me creyera por loco le respondí.
Quienes recuerden el festejo de los 100 días de Alfonsín a principios de 1984 sentirán una cierta decepción ante los 100 días de los gobernantes actuales. En el caso de la provincia de Santa Fe el médico Hermes Binner ha transitado su primer período con una absoluta falta de medidas significativas. No se pusieron en marcha acciones importantes ni en educación, ni en salud, ni en seguridad, ni en obras públicas, pero… eso sí, se realizaron “actos culturales”.
La actual situación por la que atraviesa la hermana república de Bolivia es una de las más graves que afectó a la Nación Latinoamericana en los últimos años. La burguesía cruceña, con el guiño de Lula, pretende separarse de la región del altiplano para gozar en forma exclusiva de los recursos económicos con que cuenta.
En mi carácter de ex soldado combatiente de Malvinas me permito efectuar algunas reflexiones críticas sobre la nota del veterano Edgardo Esteban, publicada en el número del mes de febrero de Le Monde Diplomatique.
El asesinato del comandante Raúl Reyes y de otros 16 combatientes de la FARC en territorio ecuatoriano dejó al desnudo, una vez más, la naturaleza del régimen terrorista que impera en Colombia, sostenido por la oligarquía local y el imperialismo norteamericano. Para justificar su acción, el gobierno de Uribe no vaciló en fabricar descaradamente mentira tras mentira y en precipitar la región al borde un conflicto armado. Reyes y sus compañeros fueron masacrados sin posibilidad a atinar a defensa alguna. Sin embargo, en su primera versión Uribe pretendió hacer creer que las fuerzas colombianas habían respondido a un ataque desde el territorio ecuatoriano. La evidencia era tal que su gobierno no tuvo más remedio que reconocer la falacia. Pero los militaristas colombianos parecen estar convencidos que pueden construir la realidad a su antojo, tal como intentó hacer la pandilla de la Casa Blanca en el caso de Irak. El campamento rebelde fue bombardeado y destruido por completo, sin embargo Uribe y sus secuaces no tuvieron empacho en afirmar que tienen en su poder dos laptops de Reyes, milagrosamente intactas tras el ataque, conteniendo documentos que revelan las relaciones y compromisos de los gobiernos de Rafael Correa y Hugo Chávez con las FARC.
En septiembre de 1940 el presidente Castillo nombró al frente del Ministerio de Hacienda a Federico Pinedo, dirigente del antiguo Partido Socialista Independiente y exponente del ala liberal de la Concordancia, el bloque de fuerzas conservadoras y liberales a cargo del gobierno. Hacía una década que los círculos tradicionales de terratenientes, comerciantes, banqueros y capitalistas extranjeros había derrocado al gobierno de Hipólito Yrigoyen e impuesto, primero una dictadura de signo nacionalista y contenido profundamente antinacional, y luego una democracia de carácter fraudulento, no menos satelizada.
El Regimen capitalista tiene en nuestro país dos grandes grupos de intelectuales orgánicos: los liberales y los progresistas. Ambos desempeñan, como si de una función teatral se tratara, roles distintos aunque trabajan (consciente o inconscientemente) para un mismo fin: contribuir a la dominación de las clases populares mediante la cración de una arquitectura ideológica persuasiva que impida la hegemonia cultural en el seno de ellas de un autentico pensamiento alternativo de construcción de una sociedad diferente de la vigente.
La revolución venezolana ha entrado en una fase que resultará definitoria respecto a su futura orientación. Tras el resultado del referéndum del 2 de diciembre el presidente Chávez ha declarado a modo de autocrítica: “Yo estoy obligado a reducir la velocidad de marcha. He venido imprimiéndole una velocidad a la marcha más allá de las capacidades o posibilidades del colectivo; lo acepto, y allí uno de mis errores”, y advirtió, “las vanguardias no pueden desprenderse de la masa. ¡Tienen que estar con la masa! Yo estaré con ustedes, y por eso tengo que reducir la velocidad”. Más adelante dijo: “Para nada es un espíritu de rendición, ni de moderación ni de conservatismo. Es realismo. ¡Realismo! Calma, paciencia, solidez revolucionaria. Nadie debe sentirse derrotado ni desmoralizado; todo lo contrario, se requiere más fuerza moral, más mística revolucionaria, mayor capacidad del pueblo para organizarse, mayor conciencia popular, mayor voluntad del gobierno, del pueblo, de las instituciones, de la revolución”.
Concluido el nefasto mandato de Martin Lousteau al frente del Banco Provincia de Buenos Aires, los trabajadores del BAPRO no tuvieron respiro cuando Scioli confirmó en la presidencia a Guillermo Francos. Este representante de los intereses de las multinacionales y fiel servidor de Domingo Cavallo llega a la entidad con un pasado que merece ser relatado.